En el ajedrez, cada movimiento tiene consecuencias.
Y cuando se juega fuera del tablero institucional, el riesgo no es solo perder una pieza, sino fracturar toda la partida.
Eso es lo que hoy ocurre en Quintana Roo con la irrupción del llamado Consejo Estatal para el Desarrollo del Ajedrez (COEDA), un organismo que lejos de fortalecer al llamado “deporte ciencia”, parece apostar por la división y la confrontación.
El COEDA, encabezado por Carolina Garrido Monroy, no cuenta con el aval de la Federación Nacional de Ajedrez de México A.C. (FENAMAC), máxima autoridad de la disciplina en el país, ni con el reconocimiento de la Comisión del Deporte de Quintana Roo (CODEQ), órgano rector del deporte en la entidad.
En términos deportivos y administrativos, eso lo coloca fuera del marco oficial que rige el desarrollo competitivo, selectivo y formativo del ajedrez en el estado.
Más que un movimiento estratégico, la creación del COEDA luce como una jugada sin sustento reglamentario.
En el ajedrez, jugar sin respetar las reglas invalida la partida; en el deporte organizado, actuar sin el aval federativo y estatal debilita la estructura que da certeza a atletas, entrenadores y asociaciones.
En este caso, el intento de erigirse como alternativa paralela a la Asociación de Ajedrecistas de Quintana Roo no fortalece, fragmenta.
Respaldar una estructura sin reconocimiento oficial implica, además, colocarse en una posición contraria a la política deportiva del estado, encabezada por la gobernadora Mara Lezama.
El deporte en Quintana Roo se rige por lineamientos claros de coordinación institucional.
Por ello, los directores municipales del deporte deben actuar con responsabilidad y asesoría jurídica sólida, evitando decisiones impulsivas o influencias que prioricen proyectos personales sobre el interés colectivo.
Si el objetivo real es impulsar el ajedrez en todos los municipios, la ruta está definida: sumar esfuerzos con el órgano rector reconocido por FENAMAC y CODEQ, es decir, la Asociación de Ajedrecistas de Quintana Roo.
La unidad institucional no es un capricho burocrático; es la única vía para garantizar procesos selectivos transparentes, acceso a competencias oficiales y respaldo para los talentos emergentes.
Y el momento exige responsabilidad.
Quintana Roo será sede del Regional de Ajedrez Región 6 rumbo a la Olimpiada Nacional CONADE 2026, del 12 al 15 de marzo en Cancún, recibiendo a delegaciones de Campeche, Yucatán, Tabasco y Chiapas.
En un escenario de alta visibilidad competitiva, lo que menos necesita el ajedrez estatal es una partida interna de poder.
El verdadero jaque mate no debe ser entre dirigentes, sino contra la improvisación y la división que frenan el desarrollo del deporte ciencia en la entidad.

