Jocelyn Díaz / Grupo Cantón
Titizé transforma el Teatro de la Ciudad en un universo poético, una experiencia entre circo contemporáneo y teatro físico
Cancún.- Hay espectáculos que se miran… y otros que se viven como un recuerdo, así es Titizé, un sueño veneciano, producción de la Compagnia Finzi Pasca que en abril convertirá el Teatro de la Ciudad de Cancún en un territorio de fantasía, poesía y asombro.
Creada y dirigida por Daniele Finzi Pasca, uno de los creadores escénicos más reconocidos del mundo, esta pieza confirma por qué su nombre está ligado a grandes producciones internacionales, incluidos espectáculos para Cirque du Soleil y ceremonias olímpicas que han marcado época.
Pero más allá de los títulos, Titizé es una experiencia que el público difícilmente podrá volver a ver pronto en México. Y esa es, quizá, la primera razón para no perdérsela.
UN VIAJE ONÍRICO QUE HABLA EL LENGUAJE DE LOS SUEÑOS
Titizé no se cuenta: se siente. Es un universo donde las imágenes son efímeras, los símbolos flotan como espejismos y las emociones se instalan en la memoria. La obra invita a sumergirse en una Venecia imaginada, poética y sutil, donde cada escena parece suspendida entre la realidad y el sueño.
En escena convergen acróbatas, actores y músicos multidisciplinarios que construyen un lenguaje físico poderoso y delicado al mismo tiempo. La precisión técnica se funde con la sensibilidad teatral, logrando un montaje que desafía los límites entre circo contemporáneo, danza y teatro físico.
La Compagnia Finzi Pasca se ha presentado en más de 600 teatros y festivales alrededor del mundo y ha creado tres ceremonias olímpicas, consolidando un estilo propio que combina riesgo, poesía y profundidad emocional.
LA FIRMA DE UN CREADOR ÚNICO
Su primera visita a Cancún fue con el gran Ícaro, donde quedó claro el sello de Daniele Finzi Pasca, reconocido por su narrativa visual fragmentada, su estética delicada y su capacidad de conectar con el espectador desde lo íntimo, ahora con Titizé nos invita a un viaje sensorial donde cada persona construye su propia interpretación.
A través del movimiento, la música en vivo y las imágenes poéticas, la obra abre espacio para que cada asistente dialogue con sus propios recuerdos y emociones. No hay una sola lectura posible, y ahí radica su riqueza.
Será en abril cuando Cancún tendrá la oportunidad de presenciar un montaje de talla internacional que pocas veces pisa suelo mexicano. Titizé no es solo un espectáculo: es una invitación a dejarse sorprender, a mirar con ojos de asombro y a recordar que el teatro también nos puede llevar a soñar despiertos.

