Seguridad

Diego Castañón no puede con la seguridad en Tulum

Redacción / Grupo Cantón 

Violencia sin control: dos ataques armados en menos de 12 horas exhiben el fracaso de la estrategia de seguridad de Diego Castañón

Tulum.— La jornada violenta registrada en Tulum, con dos ataques armados de alto impacto en menos de 12 horas, volvió a poner en evidencia la fragilidad e incompetencia de la estrategia de seguridad implementada por el gobierno municipal que encabeza Diego Castañón Trejo, en un contexto marcado por la temporada alta, eventos masivos y una ocupación hotelera cercana al 94 por ciento.

El primer hecho ocurrió durante la madrugada de ayer, cuando un trabajador del Hotel Templo, ubicado en la zona costera, fue ejecutado a balazos mientras se desarrollaba una fiesta de música electrónica dentro del complejo.

El ataque se perpetró en el área de baños del establecimiento, en pleno desarrollo del evento y con decenas de asistentes en el lugar.

Tras las detonaciones se activaron los códigos de emergencia, generando la movilización de corporaciones de los tres órdenes de gobierno, entre ellas la Secretaría de la Defensa Nacional, Secretaría de Marina, Guardia Nacional, Policía Estatal y Seguridad Pública municipal.

Pese al despliegue, la víctima perdió la vida en el sitio y, hasta el cierre de esta edición, no se reportan personas detenidas.

Horas después, ya por la tarde, la violencia volvió a manifestarse, ahora en un espacio natural y turístico. Un segundo ataque con arma de fuego se registró al interior del Cenote Vesica, ubicado sobre la carretera federal Tulum–Felipe Carrillo Puerto.

El atentado dejó como saldo preliminar dos personas lesionadas y generó pánico entre visitantes y trabajadores, incluidos menores de edad que se encontraban en el lugar.

Advertisement. Scroll to continue reading.
[adsforwp id="243463"]

De acuerdo con los reportes, las detonaciones se escucharon de manera repentina, obligando a los bañistas a resguardarse y evacuar el sitio.

El agresor logró darse a la fuga sin que se implementara, al menos de manera visible, un operativo eficaz para su localización.

Las personas heridas fueron trasladadas al Hospital Comunitario del IMSS en Tulum, aunque las autoridades no han informado oficialmente sobre la gravedad de su estado de salud.

En ambos casos, el denominador común ha sido el hermetismo oficial, la ausencia de detenidos y la falta de información clara sobre los móviles de los ataques y las líneas de investigación.

Esta situación ha generado preocupación entre residentes, trabajadores del sector turístico y visitantes, al tratarse de hechos ocurridos en espacios emblemáticos del destino y en horarios de alta afluencia.

Los dos ataques armados, ocurridos en menos de medio día, no solo reflejan la presencia y operación de grupos delictivos en zonas turísticas, sino que también evidencian la incapacidad del gobierno municipal para garantizar condiciones mínimas de seguridad. Bajo la administración de Diego Castañón, la narrativa oficial ha insistido en que Tulum es un destino seguro; sin embargo, los hechos recientes contradicen ese discurso.

La ejecución de un trabajador durante un evento masivo y un ataque armado dentro de un cenote abierto al público exponen una realidad que va más allá de comunicados y estadísticas: la violencia ocurre a plena luz del día, frente a turistas y sin consecuencias inmediatas para los agresores. La falta de prevención, de inteligencia policial y de resultados tangibles coloca en entredicho la conducción de la política de seguridad municipal.

Mientras Tulum se proyecta internacionalmente como un destino de clase mundial, la reiteración de episodios violentos en zonas turísticas deja al descubierto un gobierno local rebasado, incapaz de contener la inseguridad y de ofrecer garantías reales tanto a la población como a quienes visitan el municipio.

Advertisement. Scroll to continue reading.
[adsforwp id="243463"]

Los hechos de este viernes no son casos aislados, sino señales claras de una crisis de seguridad que la administración municipal no ha sabido —o no ha podido— enfrentar.