Arrasan con selva en Quintana Roo

Especies como el chicozapote son taladas en Solferino y Kantunilkín y vendidas ilegalmente en Holbox

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LÁZARO CÁRDENAS, Quintana Roo.-   Habitantes de Solferino y Kantunilkín denunciaron tala ilegal de maderas duras como el chicozapote. Lamentaron que las autoridades de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) se hagan “ojo de hormiga” pese a las denuncias que se han hecho.
“Es una verdadera lástima que las autoridades no intenten nada para evitar la tala inmoderada de esta especie que se supone está protegida. Esto (las imágenes) es solo de un día. Por favor, hay que denunciarlo para que llegue a las autoridades correspondientes”, dijo Francisco Contreras quien proporcionó imágenes de este ilícito y lo condenó gravemente.
Los ejidatarios pidieron a las autoridades competentes frenar la tala clandestina de árboles que se encuentran protegidos por las Normas Oficiales Mexicanas. Apuntaron que la especie de chico zapote es depredada en montes de este ejido para ser comercializada ilegalmente en la isla de Holbox.
Añadieron que esta especie posee una madera dura, por lo que es muy apreciada y se paga a un precio considerable, tanto que se está acabando.
JUSTIFICAN ACCIÓN
Luego de darse a conocer esta queja a través de redes sociales, hubo quienes consideraron que es la única forma que tienen las familias de Solferino de ganarse unos pesos, debido a la falta de empleos en la localidad y el municipio.
Sin embargo, los quejosos señalaron que los permisos para este tipo de árboles, solo pueden ser otorgados por la Profepa, ya que es ilegal hacer este corte y más si se realiza de forma constante y sin tener un plan de reforestación.
En Kantunilkín, Gregorio Kumul Chan dijo que este tema también afecta al ejido, pero la autoridad correspondiente no está actuando “Es más, hasta las camionetas del ejido trasladan maderas bajo la complacencia de la directiva ejidal”, expreso.
CACERÍA, OTRA PROBLEMÁTICA
En ediciones anteriores GRUPO CANTÓN informó que la cacería furtiva y el corte ilegal de maderas habían sido tomadas como un negocio por algunas familias de Lázaro Cárdenas, quienes aduciendo falta de empleo, se dedican a esta ilícita actividad arrasando con especies en peligro de extinción como el venado cola blanca, tepezcuintle, jabalí, entre otros, que cazan sin importarles que se encuentren en etapa de reproducción.
En la parte poniente de Kantunilkín se acentúa la cacería ilegal de venado provocando daños a la ganadería local, debido a que los cazadores se adentran en los ranchos donde molestan a los bovinos que, asustados, rompen cercas para huir.
Lo anterior fue presentado como una problemática que ocurre en forma constante y fue planteado entre los agremiados de la asociación ganadera, que pidieron apoyo a su dirigente para denunciar estos casos a quien corresponda.
Varios ganaderos mencionaron: “Estas personas no respetan, se meten con perros y vehículos en los ranchos donde hacen mucho ruido. Provocan que los toros y vacas se alebresten y rompan el alambrado para escapar y por consiguiente nos cuesta mucho movilizar vaqueros para rescatarlas y lo peor es de que cazan todo tipo de animales de la selva”.
JUGOSAS GANANCIAS
El negocio es redondo económicamente debido a que un tepezcuintle o tuza real (4 kilos aproximadamente) tiene un costo de 800 pesos, una tuza o topo, en 100 pesos, kilo de venado en 150 pesos y jabalí cocido en horno maya o pib hasta mil pesos.
En Kantunilkín, así como en los ejidos más apartados de la zona, es común notar la indiscriminada caza de animales en peligro de extinción sin que ninguna autoridad haga algo para frenarlo y denunciarlo a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente.
La falta de vigilancia por parte de las autoridades ambientales provoca que los cazadores furtivos continúen depredando la fauna autóctona local, incluso bajo cuentas anónimas en redes sociales suben sus fotos con sus piezas de caza, dieron a conocer ejidatarios de Kantunilkín, quienes pidieron acciones concretas para subsanar esto.
Durante años, se ha estado exigiendo que los inspectores de la Profepa realicen recorridos de sorpresa en este municipio, a fin de minimizar la caza indiscriminada de animales silvestres, ya que algunos habitantes organizan batidas comúnmente conocidos como “clamoreo” donde las personas se agrupan hasta entre 10 integrantes cargando con perros para asustar a los venados que salgan del monte para que sean cazados.
Ante esto, se corre el riesgo de que en un par de años especies como venado cola blanca, tepezcuinte, jabalí, oco faisanes, entre otros, desaparezcan totalmente de los montes de este ejido ante la cacería indiscriminada que va aumentado en forma clandestina, ya que los cazadores se esconden bajo las sombras de la noche para cometer esta ilícita actividad. (Luis Méndez/GRUPO CANTÓN)