Carlos Martínez/Grupo Cantón
Ambientalistas alertan que la carretera federal 307 se ha convertido en uno de los principales focos de muerte para el jaguar en Quintana Roo.
Playa del Carmen.- La carretera federal 307, que conecta Cancún con Chetumal y atraviesa la Riviera Maya, se ha convertido en uno de los puntos más letales para el jaguar en México, con múltiples ejemplares atropellados en los últimos años, alertan ambientalistas.
Tan solo entre 2022 y 2023 se documentaron al menos cuatro o cinco jaguares muertos por atropellamiento en distintos tramos de esta vía, particularmente entre Playa del Carmen y Tulum, cerca de zonas como Akumal.
Uno de los casos más indignantes ocurrió en julio de 2023, cuando un jaguar macho fue embestido por un vehículo y, posteriormente, sujetos intentaron llevarse el cadáver del animal.
De acuerdo con especialistas, entre las víctimas se han identificado hembras gestantes y lactantes, lo que agrava el impacto en la población de la especie, considerada en peligro de extinción en México.
Raúl Padilla, activista ambiental y presidente del Jaguar Wildlife Center, ha documentado de manera sistemática estos hechos y advierte que la problemática responde a la fragmentación del hábitat causada por el crecimiento urbano, turístico y de infraestructura en la región.
“Los jaguares no cruzan la carretera, la carretera cruza el hábitat del jaguar”, afirmó Padilla al señalar que esta vía atraviesa corredores biológicos clave para la especie.
El especialista ha insistido en que la carretera 307 es actualmente una de las más peligrosas para el jaguar en la Península de Yucatán, debido a la falta de pasos de fauna suficientes y a la alta velocidad de los vehículos que transitan diariamente.
Entre las principales causas del problema, ambientalistas destacan la deforestación, la expansión de desarrollos inmobiliarios, así como la presión de megaproyectos de infraestructura que han modificado el entorno natural del felino.
La situación no solo representa una amenaza directa para el jaguar, sino que también evidencia el conflicto entre el desarrollo acelerado de la Riviera Maya y la conservación de su biodiversidad.
Especialistas advierten que, de no implementarse medidas urgentes como pasos de fauna y reducción de velocidad en zonas críticas, la carretera 307 continuará siendo un punto rojo para la supervivencia de esta emblemática especie.

