Redacción / Grupo Cantón
La diputada federal afirmó que persiste la doble jornada femenina: empleo formal y trabajo doméstico.
Cancún.- La doble carga laboral que enfrentan las mujeres, así como la necesidad de avanzar hacia una verdadera igualdad sustantiva, fueron temas centrales durante la entrevista realizada a la diputada federal Mildred Ávila Vera por las conductoras Juana Bautista Sandoval Ortiz y Copitzy Vega Chacón, del programa ACA Hay de Todo, en su visita a las instalaciones del periódico Quintana Roo Hoy.
En el marco del mes de la mujer, la legisladora señaló que, pese a los avances en la participación femenina en el ámbito laboral, persiste una desigualdad estructural que obliga a millones de mujeres a asumir jornadas adicionales en el hogar.
“Muchas mujeres salen a trabajar, pero al regresar a casa tienen otra jornada: cuidar, cocinar, limpiar. Son dobles o hasta triples jornadas”, expresó.
Dijo que a nivel nacional, alrededor del 40 por ciento de las mujeres forman parte de la vida laboral, mientras que en estados como Quintana Roo la participación es mayor debido a la dinámica turística y de servicios.

Sin embargo, agregó que esta incorporación no ha ido acompañada de condiciones que garanticen una verdadera equidad.
En ese sentido, subrayó que el reto ya no es únicamente el acceso al empleo, sino avanzar hacia lo que se conoce como igualdad sustantiva.
Dijo que la igualdad sustantiva implica no solo que las mujeres tengan derechos en papel, sino que existan condiciones reales para ejercerlos.
“Puedes tener derecho a la educación o al trabajo, pero si no hay estructura, apoyo o condiciones, ese derecho no se puede ejercer plenamente”, explicó.
Esto incluye desde políticas públicas hasta sistemas de cuidado que permitan a las mujeres desarrollarse sin cargar de manera desproporcionada con las responsabilidades familiares.
Indicó que uno de los puntos centrales es el trabajo de cuidados, históricamente asignado a las mujeres, que sigue siendo invisible y no remunerado.
Destacó la necesidad de construir una sociedad de cuidados, donde no solo se reconozca este trabajo, sino que se distribuya entre el Estado, la comunidad y las familias.
Además, advirtió que esta carga tiene consecuencias directas en la salud de las mujeres, quienes muchas veces posponen su propio bienestar por atender a otros.
Otro de los cambios señalados es la transformación en la forma en que las mujeres deciden vivir su vida.
“Ya no todas optan por casarse o tener hijos, rompiendo con esquemas tradicionales que durante años definieron el “éxito”, enfatizó.
“Hoy las mujeres pueden decidir qué las hace felices, sin seguir modelos impuestos”, finalizó.

