Redacción / Grupo Cantón
Chetumal.- Vito era un perro de compañía que, según su familia, jamás mostró conductas agresivas. Murió tras ser atacado por un pastor belga en calles de la alcaldía Coyoacán en Ciudad de México, en un hecho que rápidamente se volvió tema nacional. La imagen de su dueño pidiendo identificar al responsable y exigiendo justicia detonó una conversación que va más allá de un caso aislado: la responsabilidad en la tenencia de mascotas.
El antecedente evidenció una realidad incómoda: cuando no hay control, prevención ni medidas claras, las consecuencias pueden ser irreparables. No se trata de criminalizar razas ni de generar miedo, sino de asumir que convivir en comunidad implica reglas, supervisión y responsabilidad.
En ese contexto, en Quintana Roo el Partido Verde, liderado por el diputado quintanarroense Renán Sánchez Tajonar, ha puesto sobre la mesa una propuesta que muchos ya identifican como la “Ley Vito”: una reforma al Código Penal y a la Ley de Protección y Bienestar Animal que busca fortalecer la responsabilidad de los propietarios y cerrar vacíos legales ante casos de negligencia.
Los beneficios que se plantean son concretos:
* Prevención real mediante sanciones proporcionales cuando exista negligencia comprobada.
* Protección reforzada para sectores vulnerables como niñas, niños y personas adultas mayores.
* Mayor certeza jurídica para víctimas de ataques.
* Registros municipales de manejo especial, que permitirán identificar y supervisar ejemplares que requieran medidas específicas.
Políticamente, el mensaje es firme: amar a las mascotas implica asumir obligaciones. Y desde la visión que impulsa el Partido Verde bajo el liderazgo de Renán Sánchez Tajonar, legislar con enfoque preventivo coloca a Quintana Roo en la vanguardia de una agenda que combina bienestar animal y seguridad pública.
La muerte de Vito abrió una herida, pero también una oportunidad. Si el dolor se traduce en prevención, reglas claras y cultura de responsabilidad, entonces la discusión habrá servido para algo más que la indignación momentánea.

