Manuel Baeza / Grupo Cantón
La Diócesis de Cancún-Chetumal recibió oficialmente a su nuevo obispo, Salvador González Morales, en una ceremonia multitudinaria en el Cancún Center, donde llamó a la unidad, la inclusión cultural y el compromiso social en Quintana Roo.
Cancún.- En un acontecimiento que marcó la historia eclesiástica del sureste mexicano, la Diócesis de Cancún-Chetumal recibió formalmente a su nuevo guía espiritual, Monseñor Salvador González Morales.
Ante una multitud de más de tres mil fieles congregados en el Cancún Center, el nuevo obispo asumió su ministerio con un mensaje centrado en la unidad, la diversidad cultural y el compromiso social, consolidando la transición tras el sensible fallecimiento de su predecesor, Mons. Pedro Pablo Elizondo.
Un relevo histórico y espiritual
Ante la máxima autoridad católica en México, Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, el nuncio apostólico en México, Monseñor Joseph Spiteri y la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, la ceremonia de posesión estuvo encabezada por el Arzobispo de Yucatán, Monseñor Gustavo Rodríguez Vega.
Durante el acto, se enfatizó que la llegada de Mons. González no es un simple cambio administrativo, sino una respuesta al crecimiento vertiginoso de una Iglesia que nació como prelatura en los años setenta y que hoy, elevada a Diócesis desde 2020, demanda un liderazgo dinámico y empático.
El Arzobispo Rodríguez Vega rindió un emotivo homenaje a la memoria de Mons. Pedro Pablo Elizondo, recordando su legado en la construcción del seminario y la realización del primer sínodo diocesano.
Ahora, la estafeta pasa a manos de un pastor con sólida formación, quien desde 2019 servía como obispo auxiliar en la Ciudad de México y que hoy se integra a la provincia eclesiástica de Yucatán para continuar la edificación de la Catedral de la Santa Cruz y de la Santísima Trinidad.
El escudo de la identidad quintanarroense
En su primer mensaje a la feligresía, el Obispo Salvador González presentó su escudo episcopal, un símbolo cargado de significado local.
El blasón integra los escudos de los municipios que dan nombre a la diócesis, abrazados por los colores del manto de la Virgen de Guadalupe.
“Quisiera que en esta iglesia no tengamos miedo de acercarnos con delicadeza y ternura a las culturas presentes en nuestro estado”, afirmó el prelado, haciendo un llamado a la inclusión de los pueblos originarios y de quienes han migrado a estas tierras en busca de oportunidades.
El obispo reconoció la rica herencia histórica de la región, desde los vestigios y tradiciones de los pueblos originarios hasta la labor evangelizadora de los Legionarios de Cristo y otros misioneros que le precedieron.
González enfatizó que Quintana Roo es un estado joven con un rostro de “mosaico rico y plural”, lo que representa un desafío para los discípulos misioneros, quienes deben llevar el mensaje cristiano a todas las esferas, incluyendo el ámbito de la cultura digital y los sectores más modernos de la sociedad.
En un gesto simbólico, explicó que su escudo episcopal integra los escudos de los municipios que dan nombre a la diócesis, sostenidos por los colores del manto de la Virgen de Guadalupe.
Con esta identidad, el nuevo pastor hizo un llamado a no tener miedo de acercarse con “delicadeza y ternura” a todas las realidades presentes en la entidad, buscando siempre una Iglesia cercana que sepa escuchar y acompañar las alegrías y sufrimientos de su pueblo en un entorno de constante crecimiento.
Desafíos sociales y misión evangelizadora
La homilía de inicio, a cargo de Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, no esquivó la compleja realidad del estado.
Se reconoció que, tras la fachada del éxito turístico que recibe a más de 25 millones de visitantes anuales, persisten desafíos profundos: crisis familiares, vulnerabilidad en jóvenes y problemáticas derivadas de la violencia.
Ante esto, el nuevo obispo instó a la comunidad a ser una “Iglesia servidora” que incida positivamente en la educación, la salud, la política y el mundo del trabajo.
Mons. González subrayó que la evangelización hoy debe alcanzar incluso la cultura digital, adaptándose a las nuevas formas de comunicación para no dejar a nadie rezagado.
Su propuesta pastoral se define por un “rostro de mosaico rico y plural”, donde la fe debe ser el puente que una las carencias de los más pobres con la voluntad de servicio de quienes poseen mayores recursos.
#Entérate Ante más de 3 mil fieles, Monseñor Salvador González asume la Diócesis de Cancún-Chetumal, agradeció y pidió seguir trabajando por la iglesia en Quintana Roo pic.twitter.com/NnNEitgsOm
— Quintana Roo HOY (@QuintanaRooHoy1) February 27, 2026
Un camino de fe y esperanza
El evento concluyó con un acto de consagración a la Virgen María, bajo la premisa “Hágase en nosotros según tu palabra”.
Con una trayectoria que inició en el sacerdocio en 2002, Monseñor Salvador González comienza ahora sus recorridos por la extensa geografía estatal —más de 50 mil kilómetros cuadrados— para fortalecer la fe en cada rincón de Quintana Roo.
La feligresía, entusiasta, ve en él al pastor que caminará al frente para guiar, en medio para acompañar y detrás para asegurar que ningún fiel se quede en el olvido.
Un camino que une corazones: Mons. Salvador González camina junto a su pueblo hacia la Catedral
Bajo un sol que atestiguó la fe de miles, la jornada inició con una emotiva procesión desde la Parroquia de la Sagrada Familia rumbo a la Catedral de la Santa Cruz y de la Santísima Trinidad.
Este recorrido, cargado de simbolismo, marcó el primer contacto cercano de Monseñor Salvador González con la geografía espiritual de Cancún, transformando las calles en un espacio de oración y júbilo.
El avance, marcado por cantos que resonaban en las avenidas, representó la transición de un pastor que deja su tierra natal para fundirse con la identidad de Quintana Roo.
El ambiente estuvo definido por una profunda alegría eclesial, donde los pasos firmes de la feligresía marcaron el ritmo de un nuevo comienzo.
El clero diocesano, en un gesto de fraternidad sacerdotal, flanqueó al nuevo obispo, creando un cordón de apoyo y unidad que fue visible para todos los asistentes.
Entre pancartas, banderas y porras, la comunidad manifestó su esperanza en este relevo pastoral, viendo en la caminata una metáfora del compromiso del obispo de caminar junto a su rebaño, sin dejar a nadie rezagado.

