Manuel Baeza/Grupo Cantón
El actor que representa a Jesús en Playa Delfines comparte el peso físico y emocional de cargar una cruz de 80 kilos frente a miles de personas.
En medio del calor, la arena y la mirada de miles de personas, Rafael Pérez Pasquel no solo carga una cruz de 80 kilos: lleva consigo una historia de fe, emociones intensas y una convicción que ha marcado su vida.
Lejos de ser un papel más, representar a Jesús en el Viacrucis de Playa Delfines, en Cancún, se ha convertido para él en una experiencia profundamente transformadora, donde el cansancio físico queda en segundo plano frente al impacto espiritual y humano que implica revivir uno de los momentos más significativos de la tradición cristiana.
Entre lágrimas, tropiezos y aplausos, Rafael comparte cómo este camino lo ha llevado a descubrir una misión que trasciende el escenario: tocar corazones, unir a las personas y reafirmar que, incluso en tiempos de división, la fe sigue siendo un punto de encuentro.
¿Quién es Rafael?
Rafael es un soñador obstinado, idealista, amante del café, del cine, la lectura y de los tacos. No concibe la vida sin perritos ni gatitos; también es un hombre de fe. Tiene 43 años y es originario de Xalapa, Veracruz.
¿Qué sientes al cargar la cruz frente a la gente?
Es una mezcla muy fuerte de emociones: responsabilidad, fe, respeto y también mucha introspección. No es solo una representación, es un momento muy personal que se comparte con miles de personas.
¿Cuál ha sido el momento más difícil de la representación?
Ha habido varios momentos difíciles en las diversas ediciones del Viacrucis en las que ha participado. La primera, como venían de la pandemia, casi no tenían elenco y el día de la puesta en escena llegaron personas que habían participado antes; entonces ya tenían marcadas ciertas escenas y movimientos. Él tuvo que adaptarse rápidamente para integrarse y, al final, se quebró: terminó llorando intensamente en la cruz por todas las emociones acumuladas.
En la edición del año pasado sucedió algo similar. Hubo fallas en los audios y utilizaron pistas que no estaban ensayadas, pero lograron sacarlo adelante. Considera que eso ha sido lo más complejo, porque lo demás, con la bendición de Dios, siempre se resuelve.
¿Cuánto pesa la cruz que cargas?
Aproximadamente 80 kilos.
¿Cómo te preparas físicamente?
Ha cuidado mucho su alimentación, comiendo lo más sano posible. También toma clases de natación y por las tardes realiza ejercicios de fuerza, resistencia, postura y respiración con máquina de pilates, lo que le ayuda bastante por el desgaste físico del Viacrucis.
¿Has sufrido lesiones durante el Viacrucis?
Sí, ha tenido golpes, moretones y raspones. En una ocasión le costaba respirar por un golpe en el costado. A veces, sin querer, recibe patadas o empujones, o incluso la cruz puede golpearlo. Nada ha sido de gravedad, pero sí son lesiones acumuladas.
¿Qué parte del recorrido es la más pesada?
Más que físico, lo difícil es emocional. Ver a la gente tan involucrada, llorando y sintiendo la representación, impacta. En la crucifixión, frente a miles de personas, debe mantener la serenidad, porque si pierde el control emocional, la escena pierde fuerza.
¿Qué significa para ti representar a Jesús?
Es la bendición más grande que le ha dado la vida, además de su madre. Es un privilegio y un acto de agradecimiento eterno. Cada vez que lo hace es una experiencia profundamente emotiva.
¿Es una promesa, una tradición o una vocación?
No es una promesa ni una tradición familiar. Llegó a su vida en un momento difícil y sintió que debía aceptarlo. Puede verse como tradición porque ya es la tercera vez, pero como vocación no podría asegurarlo; lo que sí sabe es que lo hace con el corazón.
¿Cómo influye tu fe en este papel?
Su fe se fortalece. Es creyente y católico, y vivir esta experiencia le permite comprender más profundamente el mensaje de Jesús, reforzando sus valores y su espiritualidad.
¿Qué mensaje quieres transmitir a los asistentes?
Un mensaje de paz, unión y amor. Considera que vivimos en una sociedad muy dividida y que este tipo de representaciones buscan recordar que se puede ser mejor como comunidad.
¿A qué te dedicas fuera del Viacrucis?
Es politólogo de profesión. Ha trabajado en la iniciativa privada, en el gobierno estatal y actualmente en el ámbito municipal, en el área de ecología. También ha participado en comunicación política y en espacios académicos.
¿Cómo reacciona tu familia al verte en este papel?
Se emocionan mucho y lo apoyan. Su madre, en particular, sufre por todo lo que implica, pero también lo vive con orgullo.
¿Tuviste miedo la primera vez?
No, nunca. Siempre se ha sentido acompañado espiritualmente.
¿Crees que se ha vuelto más espectáculo que fe?
Considera que depende de las personas. Si se hace con fe y respeto, el mensaje se mantiene; el problema surge cuando se pierde la congruencia.
¿Cómo es la preparación previa al evento?
Es principalmente espiritual: oración, acompañamiento y reflexión. También hay organización constante para que todo salga bien.
¿Cuánto tiempo llevas ensayando?
Alrededor de mes y medio, con ensayos dos veces por semana.
¿Quién te eligió para este papel?
No lo sabe con certeza. Simplemente llegó a su vida en el momento indicado.
¿Por qué aceptaste cargar la cruz?
Porque sintió que era lo correcto, algo que debía hacer en ese momento de su vida.
¿Qué te deja esta experiencia como persona?
Le deja una misión permanente: ayudar a los demás. Cambió su forma de ver la vida y de relacionarse con las personas.
¿Volverías a hacerlo?
Sí, lo haría una vez más con todo el corazón, aunque también cree que otros deben tener la oportunidad.
¿Qué le dirías a alguien que nunca ha vivido un Viacrucis?
Que se acerque sin prejuicios, con el corazón abierto. Es una experiencia que puede transformar la forma de ver la vida.
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