CRISTINA ESCUDERO
GRUPO CANTÓN

CANCÚN.- El país, estado, municipio y la comunidad ajedrecista está luto con el fallecimiento de Amado Palma Almendra, un gran exponente del ajedrez, exponente de primera fuerza, un campeón nacional y reconocido por aportar su conocimiento a las nuevas generaciones.

Amado Palma Almendra, oriundo de Ojitlán, Oaxaca, estudió ingeniería biomédica, era catedrático, cientos de alumnos recibieron sus inolvidables clases de cálculo y geometría analítica en la Universidad Tecnológica, en Bachilleres y en Conalep.

Dentro del ámbito del ajedrez es Maestro FIDE, fue Campeón Nacional en 1988 y fue Seleccionado Olímpico, Campeón estudiantil inter bachilleres, Campeón de Universidad Autónoma Metropolitana, Campeón en el Distrito Federal, Campeón Estatal en Quintana Roo, donde también ganó el Premio Estatal del Deporte como entrenador.

Su gran pasión por la enseñanza, también lo llevó a conducir el Taller de Ajedrez de Todoniños, dejando sin duda un gran legado en las nuevas generaciones.

En una de las últimas entrevistas que circuló en redes sociales, se le cuestionó sobre sus inicios en el ajedrez, “aprendí a los seis años, observando a mis hermanos, uno es pediatra y otro doctor en física. Jugaban eternamente entre estudio y estudio.

Allí aprendí.

Tengo facilidad para los juegos de concentración.

Soy muy malo en pláticas y socialité.

Ellos me enseñaban entre movimiento y movimiento. Jamás les gané una partida. Creo que era por respeto”, comentó.

También se le preguntó si donde nació se jugaba ajedrez y su respuesta fue única: allá no se conoce el ajedrez, solo existe un billar, como en el cuento de García Márquez “En este pueblo no hay ladrones”.

Cuando hablada de ajedrez, Amado Palma iluminaba su rostro, “el ajedrez es el rey de los juegos. El mal jugador siempre pierde y no hay compasión para él.

El favorito del público es el mejor. El ajedrez es atrayente porque solo nosotros influimos en el resultado. El ajedrez es como la novia del pueblo. No importa qué tan lejos huyamos, siempre regresaremos”.

Concluye en Maestro FIDE: Obviamente nadie se hace solo, ni nadie se ha hecho solo nunca.

Todos tuvimos maestros.

Un maestro que será recordado por siempre.