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enero 21, 2026

Cancún

Crisis habitacional en Cancún: salarios bajos y rentas altas

Manuel Baeza / Grupo Cantón 

La inversión extranjera, las plataformas de corta estancia y la escasez de vivienda asequible profundizan la brecha entre ingresos y costos

Cancún.- Vivir en la joya del Caribe mexicano se ha convertido en un privilegio cada vez más inalcanzable para quienes sostienen su economía: los trabajadores del sector turístico.

Mientras la ciudad atrae millones de visitantes, los precios de renta se disparan por la demanda de plataformas de corta estancia y la inversión extranjera, dejando a meseros, camaristas y otros empleados con ingresos que no cubren ni el techo básico.

En zonas como el centro o regiones aledañas a la Zona Hotelera, un departamento de una recámara ronda los 10,000 a 15,000 pesos mensuales, según portales inmobiliarios como Inmuebles24 y Vivanuncios.

En áreas más consolidadas o cerca de la costa, los precios suben fácilmente a 19,000 o 23,000 pesos al mes, e incluso superan los 25,000 en complejos con amenidades.

Casas modestas en colonias residenciales arrancan en 20,000 a 30,000 pesos, y en fraccionamientos premium llegan a 50,000 o más.

En contraste, el salario promedio de un mesero en Cancún oscila entre 9,000 y 9,500 pesos mensuales de base, de acuerdo con datos de Indeed y Glassdoor actualizados a inicios de 2026.

Aunque las propinas pueden elevar el ingreso total a 15,000 o más en buenos meses, la realidad para muchos es que el sueldo fijo apenas cubre lo esencial.

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El salario mínimo general en México, vigente desde enero de 2026, es de 315.04 pesos diarios (alrededor de 9,582 pesos mensuales), lo que refleja el piso para miles en el sector servicios.

La ecuación es demoledora: un mesero que gana 9,500 pesos de base debe destinar entre el 100% y el 150% de su ingreso solo a renta si opta por un departamento modesto en zona accesible.

Aun sumando propinas variables, el alquiler absorbe la mayor parte del sueldo, dejando poco para comida, transporte, servicios y familia.

Camaristas de hotel enfrentan escenarios similares, con ingresos base cercanos al mínimo y extras inciertos.

Este desequilibrio golpea directo al bolsillo de miles de cancunenses y migrantes que llegan buscando oportunidades en el turismo.

Muchos terminan compartiendo vivienda con varios compañeros, mudándose a periferias lejanas o cayendo en la informalidad para complementar ingresos.

La crisis habitacional se agrava por el auge de rentas vacacionales: plataformas como Airbnb han convertido miles de inmuebles en hospedaje turístico, reduciendo la oferta para residentes permanentes y elevando precios hasta un 20% del mercado en zonas clave.

¿Quién fija realmente los precios de renta en Cancún? No son solo los propietarios locales.

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Fondos de inversión extranjeros, ligados a plataformas como Airbnb, y corporativos especializados en renta corta estancia controlan grandes bloques de propiedades.

Estos actores priorizan la rentabilidad turística sobre la vivienda a largo plazo, atrayendo a inversionistas de Estados Unidos, Canadá y Europa que compran para rentar a turistas.

La dinámica de oferta y demanda, impulsada por el boom turístico, permite fijar tarifas altas sin regulación estricta, desplazando a la población trabajadora.

En una ciudad donde el turismo genera riqueza pero no la distribuye equitativamente, rentar ya no es una opción viable para quienes la hacen funcionar.

Sin medidas urgentes para regular rentas cortas y aumentar oferta habitacional asequible, Cancún corre el riesgo de convertirse en un paraíso solo para visitantes y no para sus habitantes.

Los fraccionamientos más económicos y periféricos de Cancún, como Paseos del Mar, Tres Reyes, Avante, Valle Verde y zonas aledañas (considerados asentamientos o áreas de atención prioritaria), las rentas más accesibles se concentran en departamentos pequeños, casas modestas o habitaciones compartidas.

En general, las rentas más baratas en estos fraccionamientos económicos oscilan entre 2,500 MXN para departamentos de 1 recámara o casas pequeñas habitables de forma independiente.

Estos desarrollos, ofrecen precios más bajos que el centro o la Zona Hotelera, pero con limitaciones en amenidades, transporte y servicios.

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