Manuel Baeza / Grupo Cantón
Coral Castro encarna a la Virgen María en el Viacrucis de Playa Delfines, una experiencia que une fe, maternidad y una profunda transformación personal.
Cancún.- En el corazón de una de las representaciones más emblemáticas de la Semana Santa en Cancún, Coral Castro se alista para encarnar nuevamente a la Virgen María en el Viacrucis Viviente de Playa Delfines, un papel que ha trascendido el escenario para convertirse en una experiencia profundamente transformadora en su vida personal, espiritual y como madre.
Para ella, cada edición del viacrucis es única e irrepetible, marcada por el dolor de la pasión de Cristo, pero también por aprendizajes constantes.
“De cada uno aprendo algo nuevo, me transforma, me va moldeando como persona”, comparte con convicción.
Más allá del simbolismo religioso, lleva el papel de María a un plano profundamente humano, donde su experiencia como madre le permite conectar intensamente con el sufrimiento de la Virgen. Este año, su hijo participará interpretando a Juan Evangelista, lo que añade una carga emocional aún mayor.
“Cuando veo las escenas más dolorosas, no puedo evitar pensar en mi hijo”, expresa conmovida, reflejando la profundidad emocional de su interpretación.
En medio de ese proceso, encuentra en la fe una respuesta. Destaca que la frase “hágase tu voluntad” marcó el destino de María, representando una entrega total y una enseñanza de confianza en Dios.
Esta vivencia ha impactado su vida personal, ya que asegura que ha guiado a su hijo en la fe desde el vientre, fomentando valores espirituales que hoy forman parte de su identidad.
Para Coral, la fe no elimina los problemas, pero transforma la manera de enfrentarlos, mensaje que comparte con otras madres, resaltando que nunca están solas ante las dificultades.
Finalmente, su participación trasciende la actuación para convertirse en un testimonio de amor, fe y fortaleza, haciendo del Viacrucis en Playa Delfines una experiencia que toca corazones.

