Redacción / Grupo Cantón
Las autoridades de salud mantienen en vigilancia constante en colonias con agua estancada, especialmente cerca de manglares
Cancún.- Ante el riesgo constante de enfermedades transmitidas por mosquitos, como dengue, zika y chikungunya, las autoridades de salud en Quintana Roo mantienen un monitoreo permanente en colonias con alta acumulación de agua, especialmente aquellas cercanas a manglares y cuerpos de agua naturales, donde las condiciones favorecen la reproducción del mosquito.
René García González, técnico en salud del área de Epidemiología de Vectores en Cancún, señaló que estas acciones preventivas se realizan de manera coordinada entre distintas dependencias.
“Por la cercanía con los manglares, trabajamos continuamente con otras áreas. Revisamos canales y zonas que, al inundarse, liberan agua; no controlamos todo el territorio, pero sí hacemos seguimiento constante”, explicó.
Uno de los principales instrumentos de vigilancia son las ovitrampas, dispositivos ubicados estratégicamente en diferentes colonias y puntos de la ciudad.
Estas trampas permiten detectar la presencia y densidad de huevecillos del mosquito, información clave para determinar las acciones de control.
“Las ovitrampas nos indican qué acciones tomar. Están distribuidas en toda la ciudad, sobre todo en zonas como Lombardo y Donceles. A partir de los datos que obtenemos, se levantan reportes y se contabilizan los huevecillos; según la cantidad, definimos la prioridad y el tipo de intervención”, precisó García González.
Las colonias con mayor acumulación de agua, especialmente aquellas rodeadas por manglares o con problemas de drenaje, se consideran zonas de atención prioritaria. Aunque no se les etiqueta como conflictivas, representan un riesgo elevado por la combinación de agua natural y residuos humanos, un entorno ideal para la proliferación del mosquito transmisor.
“Son zonas más críticas porque tienen mucha agua cerca, tanto de manglar como contaminada por actividad humana. Por eso el trabajo es continuo y constante”, agregó el técnico.
La vigilancia se ajusta según el calendario de riesgo epidemiológico, que identifica los periodos del año con mayor probabilidad de brotes, principalmente durante la temporada de lluvias.
Con base en este calendario y en los datos de campo, se programan recorridos, supervisiones y fumigaciones, como medidas preventivas específicas.
Aunque no se realizan operativos masivos en todas las áreas, las intervenciones son focalizadas y coordinadas, priorizando los puntos con mayor riesgo.
García González enfatizó que la prevención también depende de la participación ciudadana, recomendando eliminar recipientes con agua estancada, mantener patios limpios y reportar encharcamientos persistentes para reducir la presencia del mosquito.

