Manuel Baeza / Grupo Cantón
El descontento ciudadano crece mientras las inconformidades rebasan los canales oficiales y se instalan en la vida cotidiana de miles de familias.
Cancún.- Mientras el Caribe mexicano se promociona como destino de sol y lujo, en tierra firme persiste una realidad incómoda. El servicio de agua potable, un derecho humano, se ha convertido en foco de inconformidad social.
La concesionaria Desarrollos Hidráulicos de Cancún (Aguakan) vuelve al centro de la crítica pública. Esto ocurre por el alto número de quejas acumuladas a nivel nacional.
Según el Buró Comercial de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), Aguakan ocupa el lugar 93 entre las 100 empresas con más reclamaciones del país. En total, suma 525 quejas registradas hasta el corte más reciente.
Sin embargo, usuarios advierten que la cifra no refleja la magnitud real del problema. Gran parte del descontento se expresa fuera de los canales institucionales. Principalmente, se manifiesta en redes sociales, donde el enojo se multiplica.
Las quejas provienen sobre todo de familias de Cancún y municipios cercanos. Destacan Isla Mujeres, Puerto Morelos y Playa del Carmen. Los usuarios denuncian errores en recibos, cobros excesivos y falta de ajustes o devoluciones. También señalan fallas en el suministro y mala atención.
Colonias como Jardines del Sur 4 y la Supermanzana 64 concentran el hartazgo ciudadano. Además, el problema no es nuevo. En 2025, Profeco documentó 47 quejas contra la empresa.
Durante temporadas turísticas altas, la situación empeora. La presión sobre la infraestructura aumenta y los usuarios domésticos aseguran pagar el costo.
En 2022, una consulta ciudadana mostró rechazo mayoritario a la concesión. Aun así, la empresa mantiene el control del servicio. Esto reaviva el debate sobre las concesiones de servicios básicos en zonas turísticas.
El caso de Aguakan expone una contradicción profunda. En uno de los destinos más importantes de México, el agua sigue siendo motivo de conflicto cotidiano.