Redacción / Grupo Cantón
El gobierno estadounidense sostiene que estos ataques buscan frenar el tráfico de drogas hacia su territorio.
Estados Unidos.- Tropas de Fuerzas Armadas de Estados Unidos destruyeron otras tres presuntas narcolanchas en operaciones realizadas en las aguas del Pacífico y del Caribe, con un saldo total de 11 personas muertas, informó el Comando Sur en un comunicado oficial.
Los ataques se llevaron a cabo la noche del 16 de febrero, bajo la dirección del general Francis L. Donovan, en el marco de la denominada Operación Lanza del Sur, una campaña militar emprendida desde septiembre pasado para combatir embarcaciones que, según Washington, están vinculadas al narcotráfico.
De acuerdo con el comunicado difundido por el Comando Sur, las tres embarcaciones destruidas “transitaban por rutas conocidas de narcotráfico y participaban en operaciones de narcotráfico”, aunque no se detalló la identidad ni la nacionalidad de las personas fallecidas.
Las acciones incluyen dos ataques en el Pacífico oriental y uno en el mar Caribe, donde murieron cuatro personas en cada uno de los dos primeros enfrentamientos y tres en el tercero, precisó el informe oficial.
Esta operación ha generado criticas internacionales por el uso de fuerza letal en aguas internacionales, en un contexto donde las autoridades estadounidenses han catalogado a los ocupantes de estas embarcaciones como “narcoterroristas” y han defendido la legalidad de sus acciones.
La Operación Lanza del Sur se desarrolla en el área de responsabilidad del Comando Sur, que abarca Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, y ha consignado decenas de ataques similares en los últimos meses.
Según reportes recientes, estas ofensivas se intensificaron luego de un operativo militar en Caracas que culminó con la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, lo que marcó un punto de inflexión en la campaña regional.
Mientras el gobierno estadounidense sostiene que estos ataques buscan frenar el tráfico de drogas hacia su territorio, críticos y analistas internacionales advierten que las operaciones podrían infringir normas del derecho internacional y escalar tensiones en una región ya atravesada por conflictos políticos.

