Redacción / Grupo Cantón
Mientras miles de personas se han conmovido con su caso y han impulsado las visitas al recinto
EUA.- La historia de “Punch”, un pequeño mono que se aferra a un peluche de orangután al que considera su “mamá sustituta” y su única compañía, ha dado la vuelta al mundo, despertando ternura y empatía entre millones de personas.
Punch nació el 26 de julio de 2025 en el Zoológico de Ichikawa, en Japón.
Tras ser rechazado por su madre cuando era apenas un bebé, tuvo que ser separado y criado por cuidadores durante sus primeros meses de vida.
Recientemente fue reintroducido en la colonia de macacos del zoológico, donde continúa en proceso de adaptación e intenta integrarse con los demás miembros del grupo.
Su caso se volvió viral en redes sociales, conmoviendo a usuarios de todo el mundo y generando un aumento significativo en la venta de entradas para la institución.
Sin embargo, la exposición mediática también provocó críticas por parte de la organización internacional PETA.
A través de un video difundido en sus redes sociales, PETA cuestionó las acciones del zoológico y pidió a la ciudadanía dirigir su indignación hacia la institución, y no hacia los macacos adultos que conviven con el pequeño.
“La ira debería recaer sobre las instalaciones japonesas que están exhibiendo el sufrimiento de este bebé”, señala el material audiovisual.
En el mismo mensaje, la organización afirma que “Punch es miserable en este recinto de concreto” y denuncia que el mono estaría privado de árboles, áreas verdes y de los vínculos sociales esenciales para su desarrollo.
Además, sostiene que “los santuarios legítimos nunca utilizarían a un bebé asustado, como Punch, para vender entradas”, advirtiendo sobre lo que consideran prácticas que convierten a los animales en objetos de entretenimiento.
PETA siglas de Personas por el Trato Ético de los Animales— es una organización no gubernamental fundada en 1980 en Estados Unidos.
Con sede en Virginia y presencia en distintas regiones del mundo, promueve el respeto hacia los animales bajo el principio de que estos no deben ser utilizados para experimentación, alimentación, vestimenta, entretenimiento ni ninguna otra forma de explotación.

