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enero 16, 2026

Mundo

¿Por qué Groenlandia se ha convertido en el nuevo objeto de deseo de Donald Trump?

Redacción / Grupo Cantón

La isla tiene bajo su hielo una enorme riqueza de recursos naturales clave para la economía y la seguridad del siglo XXI.

Groenlandia, el territorio más grande del mundo con 2.1 millones de kilómetros cuadrados, alberga importantes reservas de petróleo, hierro, grafito, tungsteno, paladio, vanadio, zinc, uranio, cobre y oro, uno de los metales favoritos del expresidente estadounidense. Sin embargo, el verdadero tesoro está en sus tierras raras, un conjunto de 17 elementos esenciales para la fabricación de vehículos eléctricos, tecnología de punta, electrónica avanzada y sistemas de defensa.

Elementos como el lantano, cerio, neodimio e itrio posicionan a Groenlandia como el octavo territorio del mundo con mayores reservas de tierras raras, según autoridades estadounidenses. El Servicio Geológico de EE.UU. estima que la isla contiene alrededor de 1.5 millones de toneladas, con al menos dos yacimientos en el sur considerados entre los más grandes del planeta, aunque aún no se explotan comercialmente.

La importancia de estos recursos no pasa desapercibida en Europa. La Unión Europea ha identificado en Groenlandia 25 de las 34 materias primas críticas necesarias para su transición ecológica, lo que llevó a la firma de un acuerdo con el gobierno groenlandés en 2023 para desarrollar su potencial minero.

Washington también ha movido ficha. En 2019, durante la primera presidencia de Trump, EE.UU. firmó un memorándum de entendimiento con Groenlandia para explorar conjuntamente el territorio e intercambiar conocimiento técnico y científico. Aunque el acuerdo está a punto de expirar, el interés estadounidense no ha disminuido.

Uno de los focos clave es el yacimiento de Kringlerne, cerca de Qaqortoq, en el sur de la isla. Este depósito ha atraído a la empresa australiana Tanbreez, ahora controlada mayoritariamente por la estadounidense Critical Metals, que en 2025 recibió una oferta de financiamiento por 120 millones de dólares del Export-Import Bank of the United States para iniciar su explotación. De concretarse, sería la primera inversión minera en el extranjero de una nueva administración Trump.

El interés del expresidente en Groenlandia se remonta a 2019, cuando el geólogo australiano Greg Barnes fue invitado a la Casa Blanca para explicarle la relevancia estratégica del yacimiento. Poco después, Trump sorprendió al mundo al hablar públicamente de comprar la isla.

No obstante, el desarrollo minero en Groenlandia no está exento de polémica. El fallido proyecto de Kuannersuit, que prometía convertir a la isla en el mayor productor occidental de tierras raras, terminó en una disputa legal internacional. La empresa Energy Transition Minerals reclama ahora miles de millones de dólares al gobierno groenlandés, evidenciando los riesgos técnicos, financieros y políticos de explotar estos recursos.

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