Redacción / Grupo Cantón
El nuevo mandatario promete seguridad y estabilidad económica en un país marcado por la pobreza y la violencia.
Tegucigalpa.- El conservador Nasry Asfura asumió este martes la presidencia de Honduras. Su agenda está orientada a fortalecer la cooperación con Estados Unidos. El objetivo es enfrentar los desafíos económicos y de seguridad que enfrenta el país. Durante su juramento en el Congreso en Tegucigalpa, Asfura afirmó: “Seguridad, de frente a luchar contra la inseguridad, no tengan duda de eso”.
La llegada de Asfura sucede tras cuatro años de gobierno de izquierda. Refuerza la presencia de la derecha en la región, tras avances en Chile, Bolivia, Perú y Argentina. Honduras enfrenta el reto de un país donde el 60% de sus 11 millones de habitantes vive en pobreza extrema. Además, depende de las remesas enviadas por sus dos millones de migrantes en Estados Unidos, las cuales representan un tercio del PIB nacional.
El exalcalde y empresario de 67 años asumió el poder tras una elección reñida. Los comicios estuvieron marcados por denuncias de fraude y la presión de Donald Trump, quien amenazó con recortar la ayuda al país si no ganaba su candidato apoyado. Asfura agradeció el respaldo estadounidense y viajó a Washington para reunirse con el secretario de Estado, Marco Rubio, y luego con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
El nuevo presidente deberá negociar con el Congreso, donde su partido tiene solo 49 de los 128 escaños. Esto exigirá consensos para aprobar leyes y políticas clave. Asfura aseguró: “Hago la promesa de ley de cumplir la Constitución, las leyes, como lo dice los sagrados mandamientos. Honduras, para servirte estamos”, comprometiéndose con la estabilidad y la gobernabilidad.
Su mandato comienza en un momento crítico. La alianza con Estados Unidos se perfila como un pilar estratégico para impulsar reformas y atender las necesidades de la población.

