Redacción / Grupo Cantón
Tras el asesinato de dos docentes en Lázaro Cárdenas, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó un plan de salud mental en escuelas y reafirmó respaldo a Michelle Bachelet para la ONU.
Ciudad de México.- Desde el Salón Tesorería, la voz de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se quebró apenas lo necesario para dimensionar el golpe:
dos maestras asesinadas en un aula de Lázaro Cárdenas, presuntamente a manos de uno de sus propios alumnos.
María del Rosario y Tatiana no fueron víctimas colaterales, sino el blanco de un ataque que, según las primeras indagatorias, habría sido planeado.
La escena, más propia de una pesadilla que de una escuela, se instaló como telón de fondo de la mañanera.
“Muy doloroso en muchos sentidos”, repitió la mandataria, mientras delineaba una ruta que busca evitar que la tragedia se replique.
No se trata sólo de castigo, insistió, sino de mirar más a fondo: las grietas emocionales, los entornos sociales y los silencios que crecen en las aulas.
Prevención y salud mental
En esa línea, descartó por ahora una reforma para juzgar a menores como adultos, aunque dejó abierta la puerta al debate nacional.
El eje, dijo, estará en la prevención. Una estrategia de salud mental que aterrizará en secundarias y bachilleratos, con capacitación docente, especialistas en campo y guías para familias.
La intención: detectar a tiempo lo que hoy estalla tarde. Recordó incluso el caso del CCH Sur, donde otro joven arrebató una vida, como señal de que los patrones deben estudiarse, no ignorarse.
Pero la agenda no se detuvo en el dolor.
Respaldo de México a Michelle Bachelet
En el tablero internacional, México reafirmó su respaldo a Michelle Bachelet para encabezar la ONU.
A contracorriente de la postura del propio Chile, la administración de Sheinbaum defendió la trayectoria de la exmandataria, su perfil conciliador y su experiencia en derechos humanos.
La decisión, explicó, no depende de fronteras sino de consensos globales.
En esa ecuación también aparece Alicia Bárcena, quien, pese a su peso internacional, optó por respaldar la candidatura de Bachelet.
Así, entre la tragedia que sacude aulas y las jugadas diplomáticas que se mueven en silencio, el gobierno intenta sostener dos frentes: contener el dolor interno y proyectar influencia en el exterior.
Dos escenarios distintos, pero igual de decisivos.

