Juan R. Hernández / Grupo Cantón
La presidenta Claudia Sheinbaum inauguró la nueva aduana en Nuevo Laredo y destacó un crecimiento del 25% en ingresos aduaneros.
Ciudad de México.- Las bajas temperaturas sobre Nuevo Laredo y el viento fronterizo levanta el polvo mientras las banderas ondean frente a un edificio nuevo, amplio, de concreto y acero.
No es una inauguración cualquiera.
Aquí, donde todos los días cruzan miles de tráileres y mercancías que conectan a México con Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum corta el listón de la nueva Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), una instalación que simboliza control, recaudación y soberanía.
Desde el templete, Sheinbaum habla de cifras que pesan más que cualquier discurso: los ingresos aduaneros crecieron 25% entre 2024 y 2025, al pasar de un billón a un billón 250 mil millones de pesos. Lo dice pausado, didáctico, como queriendo dejar claro que no es un logro menor.
En la primera fila asienten el gobernador Américo Villarreal Anaya y la alcaldesa Carmen Lilia Cantú Rosas, anfitriones en una ciudad acostumbrada al vértigo del comercio internacional.
La presidenta saluda uno por uno.
Hay reconocimiento público al general Ricardo Trevilla, secretario de la Defensa Nacional; al almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, de Marina; y a Rafael Marín Mollinedo, director de Aduanas. El mensaje es claro:
“La frontera también se cuida con disciplina y coordinación“.
Sheinbaum recuerda que las aduanas dejaron de ser sólo oficinas de trámite para convertirse en instalaciones estratégicas de seguridad nacional.
Evoca la decisión del expresidente Andrés Manuel López Obrador de separar a las aduanas del SAT y crear una agencia propia, con una visión distinta: dignificar a las y los trabajadores y cerrar la puerta a la corrupción.
El edificio, construido por ingenieros militares, es prueba de esa visión. Como antes el AIFA, el Tren Maya o los Bancos del Bienestar, la Defensa vuelve a dejar huella en una obra clave. Aquí no sólo se recauda; se vigila, se revisa, se protege.
Entre aplausos, la presidenta habla de digitalización, rayos X, procesos más rápidos, de mercancías que antes tardaban días y ahora fluyen con mayor eficiencia. Pero remata con una frase que atraviesa el acto:
“Nada de esto sería posible sin honestidad”.
Antes de irse, deja otra cifra sobre la mesa: la meta es llegar a un billón 500 mil millones de pesos. En Nuevo Laredo, la frontera no duerme, y ahora tampoco pierde de vista cada peso que entra al país.

