Juan R. Hernández / Grupo Cantón
La presidenta de México entregó 53 viviendas del Programa de Vivienda para el Bienestar a familias de Juárez, Nuevo León.
Ciudad de México.- El sol del domingo cayó de frente sobre Nuevo León cuando 53 familias recibieron las llaves de su nueva casa, un gesto sencillo que cerró una gira intensa de fin de semana y abrió, para muchos, la puerta de una vida distinta.
La presidenta Claudia Sheinbaum, acompañada por autoridades federales y del Infonavit, encabezó la entrega de Viviendas para el Bienestar, mientras 378 derechohabientes ya tienen vivienda asignada en la entidad.
El director del Infonavit, Octavio Romero Oropeza, detalló que el programa avanza a paso firme y anunció que el 16 de febrero se abrirá un nuevo punto de venta en General Escobedo, además de casas muestra en otros municipios.
La escena fue clara: llaves en mano, sonrisas contenidas y una palabra que se repitió como consigna: derecho.
Sheinbaum agradeció el respaldo del gobernador Samuel García y de las autoridades locales, y recordó que esta entrega fue el cierre de una gira que arrancó el viernes en Michoacán, siguió por San Luis Potosí y aterrizó en Nuevo León con inauguraciones de preparatorias, universidades y el avance de un hospital del IMSS en Santa Catarina.
Con tono pedagógico, la mandataria puso el acento en la diferencia entre mercado y Estado.
“La inversión privada es importante, pero hay cosas que no pueden ser mercancía”, dijo.
Vivienda, educación, salud y salario digno fueron colocados como derechos básicos, no privilegios. Recordó que durante 36 años se abandonó esa función social, dejando créditos impagables, escuelas insuficientes y hospitales saturados.
En vivienda, el contraste fue contundente: antes, créditos que crecían sin parar; hoy, millones de familias con deudas reducidas o canceladas.
“Si ya pagaron el doble o el triple, ya pagaron suficiente”, subrayó.
El programa beneficia a cinco millones de familias del Infonavit y 400 mil del Fovissste, además de nuevas casas de mínimo 60 metros cuadrados, pensadas para quienes ganan entre uno y dos salarios mínimos.
Sheinbaum recordó también el impacto social del modelo: en seis años, 13.5 millones de personas salieron de la pobreza, apoyadas por programas que llevan un mismo apellido: Bienestar.
En Nuevo León, el mensaje quedó sellado con concreto y llaves nuevas. No fue solo la entrega de viviendas. Fue la reafirmación de una idea: el Estado volvió a construir derechos.

