Juan R. Hernández / Grupo Cantón
La presidenta Claudia Sheinbaum abordó simultáneamente tres temas clave: la atracción de inversiones extranjeras, con énfasis en proyectos canadienses en minería
Ciudad de México.- Fue una mañana de contrastes en Palacio Nacional. Entre inversiones millonarias, acusaciones políticas y la sombra del tráfico de armas, la presidenta Claudia Sheinbaum hiló tres temas que marcaron la agenda del país.
Primero, el tono fue diplomático.
La mandataria calificó como “muy buena y productiva” la reunión con el ministro de Comercio de Canadá, Dominic LeBlanc.
En paralelo, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, dialogó con empresarios canadienses interesados en ampliar inversiones en minería, energía y hasta en la industria farmacéutica.
Sobre la mesa estuvieron proyectos de gas natural y ductos, claves para el desarrollo energético.
Pero Sheinbaum no dejó pasar un punto incómodo: varias mineras canadienses, dijo, han incumplido con la remediación ambiental tras concluir la explotación.
“Se habló claramente del tema”, dejó entrever, marcando que la inversión sí, pero con responsabilidad ecológica.
El ambiente cambió cuando surgió el caso Michoacán.
La presidenta fue clara: corresponderá a la Fiscalía General de Justicia del Estado determinar si cita a declarar a políticos señalados por la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, tras el asesinato de su esposo, el ex alcalde Carlos Manzo.
Quiroz acusó directamente al senador Raúl Morón, al diputado Leonel Godoy y al exalcalde Ignacio Campos.
Sin embargo, Sheinbaum subrayó que, hasta ahora, las investigaciones apuntan a la delincuencia organizada, con varios detenidos, incluso personas cercanas a la víctima.
“Lo importante es que haya justicia, no que se politice el caso”, atajó.
Y cuando parecía que la jornada cerraba, otro tema espinoso: el flujo de armas desde Estados Unidos hacia México.
La presidenta informó que su gobierno está recabando toda la información y no descartó ampliar o presentar nuevas demandas legales contra fabricantes o distribuidores.
La estrategia, explicó, está siendo coordinada por la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Así, entre inversiones extranjeras, exigencias de justicia y posibles litigios internacionales, la mandataria dejó claro que su gobierno navega en varios frentes a la vez: atraer capital, contener la violencia y frenar el armamento que alimenta al crimen.

