Redacción / Grupo Cantón
La vacuna contra el sarampión es segura y eficaz. Conoce los efectos secundarios más comunes, quiénes deben vacunarse y por qué es clave prevenir brotes.
México.- El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta sobre todo a niñas y niños, aunque también puede presentarse en adultos no vacunados.
El virus se transmite por el aire y puede provocar brotes rápidos en comunidades con baja cobertura de vacunación.
La vacunación es la herramienta más eficaz para prevenir el sarampión y reducir el riesgo de complicaciones graves.
Tras la aplicación de la vacuna, la mayoría de las personas no presenta efectos secundarios importantes.
Las reacciones más comunes incluyen fiebre leve o moderada y, en algunos casos, un sarpullido temporal.
Estos síntomas suelen aparecer entre cinco y quince días después de la vacunación y desaparecen sin tratamiento.
En situaciones poco frecuentes, se han reportado inflamación articular o disminución transitoria de plaquetas, sin consecuencias permanentes.
La Asociación Española de Pediatría descarta cualquier relación entre la vacuna triple vírica y el autismo infantil.
Esta afirmación cuenta con amplio respaldo científico y ha sido confirmada por múltiples estudios internacionales.
Las personas no vacunadas enfrentan mayor riesgo de padecer sarampión y desarrollar complicaciones como neumonía, otitis o encefalitis.
Por ello, las autoridades sanitarias insisten en mantener esquemas completos de vacunación en la población infantil y adulta.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Sheinbaum reafirma la ayuda humanitaria a Cuba pese a las sanciones de EUA
Deben vacunarse todos los niños con dos dosis, la primera a los 12 meses y la segunda según el calendario oficial.
También deben vacunarse adolescentes y adultos que no cuenten con esquema completo o desconozcan su estado de inmunización.
La vacuna es segura, efectiva y puede aplicarse junto con otras sin afectar su protección.
Mantener altas coberturas de vacunación evita rebrotes y protege a quienes no pueden inmunizarse por razones médicas.

