Redacción / Grupo Cantón
Especialistas advierten que el proyecto en Pok Ta Pok podría agravar la sobredensificación en la zona hotelera de Cancún, donde la infraestructura hidráulica y urbana opera con sistemas construidos hace más de 30 años.
Cancún.- La negativa de hoteleros y vecinos al proyecto en el campo de golf Pok Ta Pok radica no solo en conservar la zona como un área verde, sino en la sobredensificación, que implicaría rebasar la capacidad de la infraestructura urbana y la movilidad en un corredor turístico que opera con cimientos de hace más de 30 años.
Especialistas en desarrollo urbano como Demetrio Cruz Abarca refieren que construir en áreas sobredensificadas significa que no se cuenta con la suficiente capacidad para dotar los servicios básicos como agua, drenaje, electricidad y vialidad, generando problemas sociales y ambientales.
Consideró que en Pok Ta Pok hay tres focos rojos: la superación de límites relacionada con la infraestructura urbana, el exceso, es decir, construir obras de alto impacto en poco espacio, y el cambio de uso de suelo, que conlleva a modificar constantemente los Planes de Desarrollo Urbano (PDU) para permitir mayores densidades.
Bajo esa consideración, de acuerdo a datos del Ayuntamiento de Benito Juárez, el PDU lleva ocho modificaciones a fin de permitir hasta 20 pisos en la zona hotelera, de tal suerte que esto ha propiciado desarrollos que han puesto en jaque su infraestructura.
En varias ocasiones, ambientalistas como Araceli Domínguez y el propio hotelero Jesús Almaguer Salazar han referido la necesidad de invertir en infraestructura urbana en la zona hotelera, pues sigue operando con la misma que le dio origen a Cancún.
Si bien, en su momento, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) realizó obras complementarias para fortalecer la infraestructura, lo cierto es que han sido paliativos; tal es el caso de las plantas de tratamiento de aguas negras que enfrentan problemas de rebosamiento.
De hecho, un reporte del propio Fonatur, que se solicitó vía transparencia, indica que en el corredor turístico no han invertido en infraestructura nueva, solo en obras complementarias a fin de ampliar su vida útil.
Los datos refieren que la última inversión que se realizó en la infraestructura de vertidos residuales fue hace 38 años, cuando se construyó la tercera planta de tratamiento llamada Gucumatz; después solo aplicaron recursos para el mantenimiento, de modo que siguen operando con la misma capacidad de carga.
Es más, en el último reporte de la dependencia antes de que dejara la administración de la zona hotelera, refiere que en el 2018 se invirtieron 17 millones de pesos en las plantas de tratamiento, que se usaron para modernizar los filtros de prensa de bandas y en nuevos mecanismos a fin de evitar fallas en el sistema operativo.
Cabe indicar que desde entonces a la fecha la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) aprobó la construcción de seis mil nuevos cuartos de hotel en el corredor turístico, los cuales ya están en operaciones, sin que se construya otra planta de tratamiento de aguas negras.
Datos
- Cuando Cancún tenía 35 mil cuartos de hotel, el corredor turístico demandaba al día 52 millones 500 mil litros de agua; ahora se tiene 45 mil llaves.
- Cada cuarto de hotel gasta diariamente mil 500 litros del vital líquido.
- Al día, la zona hotelera produce 36 millones 754 litros de aguas negras, de las cuales solo el 40% es tratada.
- El corredor turístico opera tres plantas de tratamiento de vertidos: Pok Ta Pok, ubicada en el kilómetro 7.5 del boulevard Kukulcán, construida en 1974; Planta Gucumatz, situada en el kilómetro 15.8, inaugurada en 1987; y Planta El Rey, localizada en el kilómetro 18, la cual inició trabajos en 1986.

