Desarrollan un chatbot con emociones para conversar

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Científicos han desarrollado un chatbot llamado Emocional Chatting Machine (ECM), o “máquina de charla emocional”, lo que marca el inicio de una era en la que las interacciones humano-robot parecen naturales y van más allá de la ciencia ficción.
El chatbot, o ECM, desarrollado por un equipo chino, es visto como un paso significativo hacia el objetivo de desarrollar robots emocionalmente sofisticados.

La ECM fue capaz de producir respuestas objetivas y coherentes, al tiempo que sostuvo una conversación imbuida con emociones como la felicidad, la tristeza o el disgusto.

El profesor Björn Schuller, un informático del Imperial College de Londres que no participó en el último avance, describió el trabajo como “un paso importante” hacia los asistentes personales que pudieran interpretar la parte emocional de una conversación y responder con algo parecido a la empatía.

Un 61% de los seres humanos que probaron la máquina favoreció las versiones emocionales del chatbot sobre la versión neutral.
Minlie Huang, un científico informático de la Universidad de Tsinghua, Beijing, y co-autor del ECM, dijo: “Todavía estamos lejos de una máquina que pueda comprender plenamente la emoción del usuario. Este es sólo el primer intento de abordar este problema.”
Huang y sus colegas comenzaron por crear un algoritmo de “clasificación de emociones” que aprendió a detectar la emoción de 23,000 mensajes tomados del sitio de medios sociales chinos Weibo.

Los mensajes habían sido clasificados manualmente por los humanos como tristes, felices y así sucesivamente.

El clasificador de la emoción se utilizó entonces para marcar millones de interacciones de medios sociales de acuerdo con el contenido emocional.
Este gran conjunto de datos sirvió de campo de entrenamiento para que el chatbot aprendiera tanto a responder a preguntas como a expresar emociones.

El programa resultante podría ser cambiado en cinco modos posibles -feliz, triste, enojado, gusto o disgusto- dependiendo de la preferencia del usuario.

También existe el potencial de que los usuarios se vuelvan emocionalmente dependientes, o incluso que se enamoren de sus computadoras.