Jocelyn Díaz / Grupo Cantón
El Teatro de la Ciudad vibró con Tenorísimo: Pasión Latina, un concierto dirigido por el tenor internacional Rafael Álvarez que reunió a destacadas voces locales en una noche cálida
Cancún.- La noche del miércoles, el escenario del Teatro de la Ciudad se llenó de emoción con Tenorísimo: Pasión Latina, un concierto dirigido por el tenor internacional Rafael Álvarez,
Quien hizo una pausa en su vida en Praga para reencontrarse con el público cancunense y compartir escenario con destacadas voces locales en una velada cercana, cálida y profundamente musical.
Lejos de la seriedad que a veces acompaña a la ópera, la propuesta apostó por la cercanía: una especie de sala abierta donde artistas y público compartieron la experiencia casi como entre amigos.
Desde el primer momento se sintió esa complicidad que solo surge cuando el talento se encuentra desde lo genuino.
Talento local y dirección internacional
Acompañando esta noche estuvieron las sopranos Laura Chuc, Fernanda Martínez, Camila Rosas y las hermanas Candiani; el barítono Alfredo Fiori y Reynaldo Márquez, todos guiados con sensibilidad por la maestra Magali Chávez al piano.
Cada uno aportó su propia voz y estilo, construyendo un diálogo escénico donde la suma de talentos fue el verdadero protagonista.
El repertorio navegó con soltura entre lo clásico y lo contemporáneo: piezas como “O sole mio”, “La donna è mobile”, “O mio babbino caro” y “O soave fanciulla” convivieron con temas como “My Way”, “I Will Always Love You”, “Unchained Melody”.
Además de clásicos latinoamericanos como “La noche que me quieras”, “Besos robados”, “Ojos tapatíos” y “El Pastor”, que lograron conectar de inmediato con el público.
Una suma de voces que emocionó al público
Los aplausos no se hicieron esperar en cada interpretación, ya fuera en solitario, a dueto o en conjunto.
Sin embargo, uno de los momentos más entrañables llegó cuando todas las voces coincidieron en el escenario.
Compartiendo no solo la música, sino una energía colectiva que terminó por envolver a los asistentes.
Así, Tenorísimo: Pasión Latina se vivió más como un encuentro que como un concierto: una noche de talento, cercanía y emociones compartidas que dejó huella en quienes la presenciaron.

