Redacción / Grupo Cantón
Al término de la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo recibió la Copa. El encargado de entregar el trofeo fue Bebeto, campeón del mundo en 1994.
Ciudad de México.- A cien días de que ruede el balón en la Copa del Mundo que organizarán de manera conjunta México, Estados Unidos y Canadá, el trofeo más codiciado del futbol mundial brilló este martes en Palacio Nacional. La cuenta regresiva ya está en marcha y el ambiente mundialista comenzó a sentirse en el corazón político del país.
Al término de la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo recibió la Copa como parte del tour oficial por los países anfitriones. Por unos minutos, las preguntas políticas dieron paso a aplausos y cámaras enfocadas en el símbolo máximo del futbol.
El encargado de entregar el trofeo fue Bebeto, campeón del mundo en 1994. El exseleccionado brasileño fue el primero en tocar la copa y replicó su icónica celebración al arrullarla como bebé, gesto que evocó una de las imágenes más memorables de la historia mundialista.
A petición de los organizadores, la mandataria mexicana cargó el trofeo y lo alzó en señal de triunfo, provocando aplausos entre asistentes y medios. Además, recibió 25 boletos destinados a campeones del futbol social en México y un obsequio enviado por Gianni Infantino, presidente de la FIFA: una copa en miniatura y una bufanda conmemorativa.
La visita también sirvió para subrayar un dato histórico: México será el único país en albergar una Copa del Mundo por tercera ocasión. El mensaje fue claro: el país vuelve a colocarse en el escaparate global como anfitrión de la máxima fiesta del futbol.
Louis Balat, presidente de Coca-Cola México, destacó que el trofeo recorrerá 10 ciudades con experiencias gratuitas para acercar la celebración a la gente. Con el balón aún sin rodar, la postal en Palacio Nacional dejó una señal inequívoca: el Mundial ya comenzó a jugarse fuera de la cancha.

