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LA REBATINGA POR LAS ACREDITACIONES

En 43 años, ininterrumpidos, de ejercer el oficio de periodista, no me había tocado que un jefe de prensa tuviese en sus manos 30 o más gafetes y no me diese uno. No debería sorprenderme la majadería de Haide Serrano, sin embargo su actitud rebasó cualquier calificativo.

Yo estaba acreditada con Comunicación Social de Presidencia, con la oficina de Jesús Ramírez, al recibir un mensaje de que sería la oficina local de prensa la que, en apoyo, acreditaría a periodistas, le expliqué a la señorita Serrano lo anterior. Grosera como suele ser, me mandó un mensaje con los datos de una asistente de Ramírez. Le respondí que entonces ni preocuparse… ahí comenzó todo.

Porque la Serrano cree que tiene un “coto de poder” en sus manos. Y así se comporta. Como “princesa” de cuento de hadas que otorga “gracias”. Lejanísima de su papel. Sin ningún profesionalismo.

Obviamente la queja no fue solamente mía. La entrada a los eventos de Tulum y Solidaridad fue un desastre, bajo el sol más inclemente. Quienes fuimos favorecidos, después de una larga fila, con un “lunar verde”, así, literalmente, pudimos entrar a pelear por un espacio en las sillas que se apartaron para prensa local, dos horas antes.
Ahí sucedió lo de los gafetes.

Que a final de cuentas servirían, únicamente, para no volver a pelear a la entrada del evento en Playa.

Por lo que, precavida, prefería volver a hacer llamadas para que, de inmediato, me entregasen mi gafete de FUENTE PRESIDENCIAL.

Carlos Joaquín pronunció un buen discurso en Tulum, diría que muy bueno, pero imposible escribir de éste porque no hay versión escrita, como tampoco hubo información en redes sociales de los elogios que el Presidente López hizo del gobernador. Como en pueblito, como hace 30 años. De ese tamaño es la incapacidad de Haide como titular de Comunicación Social.

Y lo inconcebible, entre tantas erratas, al subir la fotografía de mi GAFETE nacional, la señora modificó el CHAT que había abierto para los temas de la gira de AMLO, de tal forma que ninguno pudiese ocupar ese espacio para quejas o solicitar información. Censura en su expresión más vil.

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Suponía que cuando López Obrador habló de Libertad de Expresión en la conferencia mañanera, y me señaló diciendo “¿Verdad?”, se le subiría algún tipo de rubor, pero no andaba por ahí. Es obvio que prefería pedir permiso a los militares para entrar en mi vehículo a las instalaciones de la Brigada de Policía Militar, que ir en el autobús… no fuese a ser que Haide intentase bloquearme. Qué tristeza debe ser para el gobernador tener un responsable de comunicación social que, además de buscarle problemas con los periodistas, lo incomunica, le pierde la “nota”, no reproduce sus discursos, que no reproduce siquiera los elogios presidenciales a su persona y a su gobierno.

Que tristeza para el gobernador. Que hartura para los comunicadores…

Publicado por
Isabel Arvide
Etiquetas: encorto

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