Síguenos

¿Qué estás buscando?

Lo que bien se dice... bien se entiende

666

POR JULIÁN AGUILAR ESTRADA

A 6 meses de que la pandemia llegó a nuestro país, se alcanzarán las 66 mil defunciones relacionadas a COVID-19; y el punto no es necesariamente encontrar culpables o responsables, que seguramente los hay; el enfoque más bien, en esta ocasión, va dedicado a las personas víctimas y el impacto a sus cercanos, llámese familiares, amigos, vecinos y sociedad en general.

Como en cada situación de la vida, todo se puede interpretar, manejar, manipular o hasta tergiversar, dependiendo de la habilidad de quien maneje la información; pero en el tema de los sentimientos al perder un familiar en las situaciones en las que está sucediendo a causa de la pandemia, donde no es posible ni despedirse, ni velarlos, ni menos decir el último adiós, eso si no tiene interpretación, es como es.

Sumado a lo anterior, en medio de una crisis económica, social y sanitaria, en donde las preocupaciones son tantas, que hasta se pierde el momento del duelo, pero cruda realidad con el paso de los días, llega a la familia el vacío y el dolor aunado a éste, las noticias y los discursos de unos y otros, entre acusaciones y lavado de manos, entre declaraciones y reculaciones, entre anuncios de más decesos cada día como una estadística y la ausencia de una sola persona en casa que probablemente era el mundo completo para alguien en esa familia, esa si es una realidad que ni se desea, ni se reconoce.

Y que trae como consecuencia, más allá del sentimiento de pérdida, más allá del dolor y vacío, más allá del coraje, frustración, desánimo y en muchos casos depresión y ansiedad, que podrían desencadenar otras consecuencias mayores; también trae como problemas, la pérdida de empleos, disminución del ingreso familiar, cierre de negocios, pequeños, medianos y grandes, y entre los más graves, abandonos de proyectos de vida como lo podría ser, dejar de continuar la formación profesional universitaria, proyectos de familia, de empresa y de país.

Al mes 6, 66 mil defunciones, es mucho más grave que un número o estadística y con los minutos de silencio, no se hace silencio en el alma y en el corazón adolorido, tampoco se hace silencio en las expresiones de quienes padecen las consecuencias.

Lo que nos queda es cuidar a los demás y cuidarnos, seguir instrucciones de prevención por parte de las autoridades sanitarias y seguir luchando para encontrarnos de frente con un futuro lleno de posibilidades, pues la vida está llena de esas oportunidades para ser resiliente y renovarnos, porque quienes venzan los retos de hoy, serán también quienes habrán dado un paso más para triunfar mañana.

Te puede interesar

Lo que bien se dice... bien se entiende

La Participación Ciudadana

Advertisement