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¿Violencia orquestada?

Se incrementa la violencia política, no solamente contra los que gobiernan sino también contra la población en general. Los últimos acontecimientos de inseguridad que se han generado en la entidad, principalmente en el destino turístico más importante de Quintana Roo, Cancún, son de llamar la atención y la pregunta que nos hacemos muchos en torno a estos acontecimientos es ¿por qué cuando el PRI gobernaba la entidad, y prácticamente mandaba en el municipio de Benito Juárez, no era tal el nivel de violencia?; ¿será acaso que el anterior gobierno tenía negociación alguna con algún cartel?; ¿Por qué la zar de la droga en Cancún, Leticia Rodríguez “Doña Lety” nunca pudo ser detenida durante la pasada administración de Roberto Borge?
Hay varios factores que ayudan a explicar el incremento de la violencia en la entidad, uno de ellos es que estamos a nada de entrar a un año electoral.
Durante épocas electorales se modifican las motivaciones, las actitudes y los fines de los actores políticos. Los que ya no ejercen el poder estatal empiezan a enfocarse en mantener ese poder, tienen que crear una percepción negativa general para poder llegar al cargo deseado o recuperar el poder perdido, buscan controlar los niveles y las dinámicas de la competencia electoral.
Ese cambio de motivación es el punto de partida para entender tal vez esta violencia desatada como herramienta de control en donde pareciera que se encuentran oscuros personajes vigentes en la vida política nacional, o el ex gobernador Roberto Borge -desde su cautiverio en Panamá lo mantienen informado de cada paso que se da en el estado- y hasta el mismo Mauricio Góngora (quien carga tremendas denuncias y está a nada de ser aprehendido), quienes lo único que buscan es desestabilizarla paz social. De poquito a poco, estos hombres de estado fueron ofreciendo sus llaves a los vigilantes del dinero y se hicieron con todo; lo que era una sociedad, ahora es un mercado; lo que era una huerta, ahora es un autoservicio; lo que era un río, es ahora una piscifactoría y lo que era una nube, es ahora un paquete de humo.
Estamos viviendo actos violentos, sean homicidios, amenazas, chantaje o agresiones contra medios de comunicación (tal y como sucedió a nuestra casa editorial Quintana Roo Hoy, y a quien esto escribe y recientemente Canal 10), o a la misma población sin importar el daño colateral que esto representa. Hay un factor también más estructural que siempre está en juego: la facilidad con la que se puede ejercer la violencia, a través de sicarios e incluso grupos armados, tomar la violencia para conseguir fines personales es inaceptable.
Se ha documentado cómo el crimen organizado ha jugado un rol de apoyo en las campañas electorales de varios priistas incluso Manlio Fabio Beltrones, ex líder nacional del PRI ha sido acusado de tener nexos con miembros de los cárteles de la droga.
No es un secreto que los traficantes de drogas eran actores políticos en al menos 711 municipios del territorio nacional (lo cual comprende casi el 30% de las municipalidades). Pero es cierto que sin importarles los daños “colaterales” estos personajes, estos virreyes del poder, están financiando actos de violencia como arma política para desestabilizar el llamado gobierno del cambio.

Publicado por
Redacción Quintana Roo