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Comer juntos es provechoso

Comer juntos va más allá de la oportunidad para que la familia se una, ahora es un buen motivo para comenzar algunos cambios de hábitos alimenticios en pro de la salud, de manera especial, de los menores.

Reunirse a comer en familia es un hábito que lleva a una mejor alimentación, a desarrollar relaciones afectivas y sociales más eficaces y sanas, así como a establecer ambientes aptos de convivencia.

Razones:

1. Los niños comen más vegetales. Una encuesta reveló que niños entre 9 y 14 años, que comieron frecuentemente con sus familias, llevaban una dieta rica en frutas, verduras, calcio, fibra y menos refrescos o alimentos fritos. Además, permite introducir nuevos alimentos.

2. Ayuda a controlar las porciones. Comer fuera de casa puede ser muy conveniente y ahorra tiempo a veces: sin embargo, las porciones que se sirven en los restaurantes son mayores de lo que requiere una persona promedio. Sumado a ello, al presentarse una mayor porción, se siente la necesidad de terminarla. Comer en casa permite equilibrar la cantidad de comida.
3. Prevención de adicciones. Comer en familia por lo menos cinco veces a la semana reduce drásticamente el riesgo en adolescentes de fumar, beber y usar drogas. Los adolescentes que tienen menos de tres cenas familiares por semana son tres veces declives al abuso de drogas.

4. Mejor rendimiento escolar. Las comidas familiares dan a los niños la oportunidad de tener conversaciones con los adultos, aumentar su vocabulario, aprender nuevos temas y distintas formas de razonamiento y puntos de vista, lo cual reditúa en un mejor desempeño escolar.

Publicado por
Redacción Quintana Roo