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Ego y percepción

Ustedes quieren paz. No hay quien no quiera paz. Sin embargo hay algo más en ustedes que quiere el drama, el conflicto y ese es el Ego.

Puede que no sean capaces de sentirlo en este momento. Puede que tengan que esperar por una situación, hasta un pensamiento que lo dispare y reaccione en ustedes: alguien que los acuse de esto o aquello, que no los reconozca, que invada su territorio, que cuestione la forma en que hacen las cosas, una discusión respecto a dinero….

¿Pueden sentir el enorme remolino de fuerza que los atraviesa, el temor, quizás enmascarado por la ira o la hostilidad? ¿Pueden escuchar su propia voz desentonada o áspera, o gritona y unas cuantas octavas más baja? ¿Pueden ser conscientes de su mente que corre a defender su posición, justificar, atacar, culpar? En otras palabras, ¿pueden despertar a ese momento de inconsciencia? ¿Pueden sentir que hay algo en ustedes que está en guerra, algo que se siente amenazado y quiere sobrevivir a toda costa, que necesita

el drama para afirmar su identidad, como el personaje victorioso en una obra de teatro? ¿Pueden sentir que hay algo en ustedes que prefiere tener la razón a estar en paz?

Cuando el ego está en guerra, sepan que no es más que una ilusión que está luchando por sobrevivir. Esa ilusión piensa que es ustedes.

No es fácil al principio estar ahí como la Presencia observadora, especialmente cuando el ego está en modo de supervivencia o se trata de algún patrón emocional del pasado que se activa, pero que una vez que ya lo han experimentado, ustedes crecerán en poder de Presencia, y el ego perderá su asidero en ustedes.

Y así un poder viene a su vida que es mucho mayor que el ego, mayor que la mente. Todo lo que se requiere para librarse del ego es percibirlo, ya que la percepción y el ego son incompatibles.

Publicado por
Redacción Quintana Roo