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No somos los gringos

Es inaudita la época que estamos viviendo, donde las empresas de entretenimiento han dejado de valorar a lo más importante, ¡a su materia prima! ¡Es decir, a su talento!
Esto es inaudito e inadmisible: el talento, al que ahora le han dorado la píldora diciéndole que no le dan exclusividad para que pueda trabajar en otras partes, donde quiera (y hay algunos que se creen este cuento chino).
Lo único que se está logrando es que los actores tengan que trabajar por sueldos muy raquíticos para aprovechar cuando hay; entonces, de alguna manera y a primera vista, pareciera que sí hay un ahorro en el pago de estas exclusividades; pero están descuidando dos de las cosas más importantes para una empresa de este tipo: su talento y la identificación del público con su canal. Esto es lo más peligroso.
En México insistimos en querer copiar el modelo de Estados Unidos en el espectáculo, sin pensar que es totalmente distinto: nuestra gente, nuestra cultura, son muy distintas. En EU, efectivamente, hay pocas exclusividades, ¡porque no las necesitan! Los sueldos por proyecto son tan buenos, que la exclusividad es voluntaria.
En México somos totalmente distintos que en EU: aquí somos un público de costumbres que llega a su casa, se sienta, generalmente en familia, y buscamos nuestro canal favorito y la programación del mismo, con nuestros artistas de ese canal, de los que nos sentimos cómplices por trabajar ahí, y consideramos también como los enemigos a los de la otra empresa, es decir, nos identificamos con un bando, con una forma de ser, con una filosofía, con la forma de hacer la televisión.
Definitivamente al público mexicano nos gusta reír, y la gente ve la televisión por compañía y para divertirse, así que no hay mejor manera de hacerlo que con la comedia, que por alguna extraña razón dejaron de producirla y ahora la tenemos que encontrar a través de alguna revista o programa de espectáculos.
Por lo pronto, pues ya estamos en pláticas los mascas y su servidor para intentar hacer algo juntos por primera vez en televisión. Y, como diría Nino Canún: ¿Y usted, qué opina? He dicho.

Publicado por
Redacción Quintana Roo