El trapeador mágico

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mar adentro

¡Cuánto alboroto por un trapeador!

Con razón o no, el cantante de banda, Julión Álvarez, abrió un tremebundo debate redsocialesco acerca del machismo en México, lo cual, ahora me queda claro, que no es para nada claro qué es machismo, o por lo menos los y las mexicanas seguimos confundidos con el tema.

Primero habrá que aclarar que las declaraciones del cantante chiapaneco se dieron en una entrevista para una revista de espectáculos, en las cuales –sin afán de defenderlo- expuso, de su agudo pecho, lo que a él le gusta de una mujer, que sea hogareña (dícese de las que están en vías de extinción)

Ahí comenzó una fiebre de sacos hechos a la medida, que miles de mujeres se pusieron a la primera, defendiendo una causa que parece que les duele… cuando les conviene.

No se confundan, amables lectores, el que aquí hace como que escribe se considera un admirador de la mujer, por todo lo que significan en nuestras vidas, especialmente aquellas que no sólo son bonitas sino además inteligentes, trabajadoras, luchonas y todo corazón.

Hace unos días, a unas colegas periodistas, fuertes guerreras de la pluma, les preguntamos otros compañeros y un servidor si querían ordenar de comer en la oficina, íbamos a pedir unas deliciosas tortas, y dijeron que no, pero se indignaron cuando la comida llegó y no les invitamos, tachándonos de machistas… válgame Dios, porque es exactamente ahí donde radica la confusión: machista hubiera sido proveerlas de alimento; por otro lado, lo que hicimos fue feminista: se les respetó su capacidad de autonomía, pero parece que algunas mujeres simplemente son machistas y no pueden con ese milenario yugo cultural…