La complicidad oficial, tragedia nacional

Impune porque, al igual que en Coatzacoalcos, la entonces Procuraduría General del Estado, actuó como cómplice de los autores.

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Escuche mientras lee: “El Delfín Azul”, composición de Stephen Schlaks de 1976. Esta era una de las piezas más reproducidas por estaciones de radio como Radio 13, Radio Mundo o 620 en la Ciudad de México.

Otro artero, despiadado, inhumano y ESTÚPIDO atentado hemos tenido que soportar los mexicanos de manos de un grupo de Niardentales, pseudohumanos, basura, escoria… pero desde luego, la culpa no la tiene el imbécil, sino quien se prostituye desde el poder para hacerles impunes. Coatzacoalcos, el escenario. Un club nocturno, las 10 de la noche y con la clara, evidente intención de generar terror, un grupo de enajenados imbéciles incendian el lugar y le causan la muerte a 28 personas.

Una muerte extremadamente cruel por dolorosa; la incineración.

Algunos medios de comunicación comparan el hecho con el registrado el 25 de agosto de 2011 en la ciudad de Monterrey donde otro grupo de delincuentes asesinaron a 52 personas, en el Casino Royale.

Pero nos falta memoria; Cancún ya ha padecido los horrores de ataques incendiarios; el 31 de agosto de 2010, integrantes de un cártel encerraron a los empleados del bar “Castillo del Mar” y con bombas Molotov, prendieron fuego, lo que resultó en la muerte de 8 personas, 6 de ellas mujeres, pero el caso quedó impune porque, al igual que en Coatzacoalcos, la entonces Procuraduría General del Estado, actuó como cómplice de los autores materiales e intelectuales de los hechos; en el caso de Coatzacoalcos, es la ahora Fiscalía estatal la que ha dejado libre a un espécimen denominado “La Loca”, un delincuente que, gracias a la complicidad del staff de la FGE del estado de Veracruz, mantiene asolados a los ciudadanos, principalmente a dueños de negocios a quienes extorsiona a su antojo, con la complicidad y hasta protección de las autoridades.

¿Qué sigue?, ¿que la tal loca defeque sobre sus víctimas en público y luego se limpie con los billetes que va a entregar a los ansiosos funcionarios públicos que esperan su “mochada”? En verdad, ¿hace falta llegar a estos extremos con tal de tener dinero mal habido?, ¿es tal la adicción?

Pero resulta que también esos funcionarios siguen gozando de impunidad: ministerios públicos, jueces, fiscales, policías de todos los niveles, metidos hasta el cuello en tanta inmundicia, pero los seguimos conservando libres y hasta nos referimos a ellos con respeto.

Sobre todo en Quintana Roo; cuánta impunidad han fomentado seres tan despreciables como el anterior fiscal, Miguel Ángel Pech Cen, jueces, ministeriales. Dicho sea de paso; en lo relativo al caso del Castillo del Mar, quien ha quedado impune, no obstante haber sido un cínico cómplice: Francisco Alor Quezada, para entonces, procurador del estado.

Buongiorno.