De mares, lagunas, ríos y selvas: piratas, comercio y extracción forestal en Belice y el sur de Quintana Roo

Nuestra cercana desembocadura del río Hondo es hoy símbolo fronterizo, línea de identidad que nos une culturalmente y separa en geografía con el pueblo de Belice

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PRIMERA PARTE
Nuestra cercana desembocadura del río Hondo es hoy símbolo fronterizo, línea de identidad que nos une culturalmente y separa en geografía con el pueblo de Belice; sin embargo, nuestra historia común continúa fluyendo como el agua a la bahía de Chetumal. Somos pueblos hermanados por las circunstancias históricas que representan la presencia cultural maya y mestiza así como la influencia en varias épocas de al menos dos grandes potencias imperialistas en expansión: la Corona Española y el Imperio Británico.
Cuando hablamos hoy sobre Quintana Roo y la zona costera de Belice pensamos en primera instancia en zonas turísticas con desarrollo, conectividad y servicios que hacen atractiva la región a visitantes de todo el mundo, sin embargo no siempre fue así: los mapas antiguos reflejan una zona grandemente inconexa por tierra con los centros de gobierno de la Nueva España-México y la administración imperial inglesa. La escasez de vías terrestres propició se privilegiara el acceso al mar como medio de acceso, comunicación y comercio a una zona rica en recursos naturales y muy poca población, lo que a su vez trajo a nuestras aguas a naves y tripulantes que hacían del comercio ilegal y el saqueo su forma de vida a nivel intercontinental. Así los piratas, principalmente británicos, franceses y holandeses tomaron las aguas del mar Caribe y en el sur de la región a la bahía de Chetumal y la laguna de Bacalar como zona de influencia y asedio de barcos y poblaciones controladas por la Corona Española en el sur de la Nueva España, en muchas ocasiones con la complicidad y patrocino de los gobiernos colonialistas a través de las patentes de corso.