Entre las diversas acepciones a esta palabra en el Diccionario de la Real Academia Española, “Mezquino” es alguien “falto de nobleza de espíritu”, “pobre, desdichado, falto de lo necesario”, “desgraciado, infeliz”. No obstante hay una que me parece perfecciona en la oposición su uso como adjetivo: “pequeño, diminuto”.

Cabe aclarar que ninguna de las otras conceptualiza erróneamente al ala conservadora de nuestro país. Sin embargo, la poca altura de miras, los objetivos que persigue y la poca capacidad de enfrentar en el terreno de las ideas los argumentos de un gobierno incluyente y cercano a los más necesitados, emanado de un Movimiento social que los avasalló en las urnas, da una amplitud precisa e impensada a “pequeño, diminuto” para describirla.

La furia con la que los pigmeos del PRIAN y sus corifeos mediáticos han salido a desinformar y hasta a convertirse en peritos ferroviarios -como la Senadora panista por Quintana Roo de quien no se conoce logro legislativo y sale sin pudor a lucrar con el dolor- tras del trágico accidente del Tren Interoceánico, muestra su nivel de frustración. Olvidan su poco valor ético, mostrado cuando eran gobierno, ante situaciones similares, como el estallido de la planta de gas de PEMEX en San Juanico en 1985, cuyo análisis por expertos internacionales evidenció la falta de información sobre los riesgos por parte de los habitantes de ese asentamiento y el trato inhumano que sufrieron por parte del gobierno del PRI en funciones.

En contraste, la sensible e inmediata respuesta de la Presidenta Claudia Sheinbaum en apoyo PRIMERO a víctimas y familiares, coordinando a todas las instituciones relacionadas con la atención a las personas, ha refrendado su gran capacidad para enfrentar adversidades. Confiemos, ahora, en que los peritajes permitirán deslindar responsabilidades y sancionar a quien cargue con ellas, sea quien sea; nos corresponde ser ejemplo.

Publicado por
Daniela Balbuena