Responsabilidad, con “I”

El abstraerse de responder a las consecuencias de las acciones que una persona lleva a cabo, eso es responsabilidad, pero con una I al principio, convirtiéndose en irresponsabilidad

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Responder a los actos que se lleven a cabo, compromisos o acuerdos y a los respectivos resultados, es una forma de manifestar el grado de responsabilidad que una persona física o moral, tiene para con los demás, independientemente del rol que juegue, ya sea ciudadano común, funcionario público, empresario, servidor público, y en caso de personas morales, sea empresa chica, mediana o grande, local, nacional o internacional, pública o privada.

El abstraerse de responder a las consecuencias de las acciones que una persona lleva a cabo, eso es responsabilidad, pero con una I al principio, convirtiéndose en irresponsabilidad.

Esta importante palabra, responsabilidad, es aspiracional en muchos sentidos y desde diferentes ámbitos, incluso en algunas empresas u organizaciones, se convierte en uno de los valores contenidos en la filosofía organizacional, buscando que cada integrante sea consciente de la responsabilidad que tiene dentro del equipo y se actúe en consecuencia.

Hay variantes en el uso de la responsabilidad, como podría ser, social, civil, personal, familiar, administrativa, contractual, moral, penal, colectiva, limitada, etc. y para este caso, se centrará en una en particular, y es la responsabilidad civil.

Responsabilidad civil se entiende como la obligación que incumbe a una persona de reparar el daño causado a otro, ya sea por sus propios actos como por los actos de personas dependientes de él o por cosas bajo su responsabilidad. Este daño suele repararse por medio de una indemnización económica. Está relacionada también con el valor civil.

Tener la valentía para dar la cara ante las consecuencias de los errores cometidos, reconocer omisiones u otros actos que pudieran en determinado momento no ser bien aceptados por la mayoría, eso es valor civil; en muchas ocasiones o en la mayoría de éstas, se adquiere como parte de la educación, cuando se tiene el ejemplo de quienes educan a la persona, desde casa hasta escuela o amigos.

También se hace latente el valor civil, al momento de defender las ideas propias y convicciones en toda circunstancia, con argumentos.