Maestro o profesor

Recuerdo a una maestra, Martita Limón, así le decíamos de cariño, ella conceptualizaba al maestro de una manera muy peculiar y en un curso de técnicas de enseñanza dijo que el ser llamado maestro era un privilegio y el más alto honor

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El Día del Maestro o Día del Profesor es una festividad en la que se conmemora a las personas que hacen de la enseñanza su trabajo habitual, como docentes. Así describe Wikipedia el significado o definición del día del maestro; sin embargo, en cada país puede tener un origen diferente y un día también variado.

La figura del maestro sigue teniendo aún uno de los más elevados conceptos de respeto y admiración, pero también ha decaído y cada día se pierde más entre las nuevas generaciones la autoridad que usualmente solía tener dentro del aula y fuera de esta, un profesor.

Los hay tan variados como personas mismas dedicadas a esta noble profesión, podríamos encontrar, desde los entregados, apasionados y altamente comprometidos con la educación, hasta los desobligados, sin pasión y poco comprometidos con la actividad. Pero ¿cuál sería la diferencia entre profesor y maestro? Un profesor sustenta su saber sobre un título académico; un maestro lo hace sobre toda una vida de experiencias y aprendizaje, un profesor no suele conocer a sus alumnos; un maestro no admite a un discípulo sin antes conocerlo, a un profesor le imponen la materia a enseñar; un maestro sólo enseña su saber, el profesor enseña conocimientos y el maestro enseña a vivir feliz, el profesor enseña con el libro por delante y el maestro enseña con el ejemplo… Es por eso que vale la pena celebrar a cada maestro que tengamos en la vida y decirle cada día, gracias.

Recuerdo a una maestra, Martita Limón, así le decíamos de cariño, ella conceptualizaba al maestro de una manera muy peculiar y en un curso de técnicas de enseñanza dijo que el ser llamado maestro era un privilegio y el más alto honor, porque existió en la historia de la humanidad alguien a quien aun cuando curaba enfermos no le llamaban doctor, ni por hacer milagros le llamaban santo; sin embargo, sí permitía que sus discípulos le llamaran, ¡MAESTRO!

Quienes tuvimos la oportunidad de ir a la escuela, recibimos instrucción de muchos profesores de los cuales aprendimos a leer, a sumar y multiplicar, entre muchos otros conocimientos más, pero sin duda alguna, también tuvimos la fortuna de contar con quienes nos escucharon y aconsejaron de tal forma que sus palabras fueron determinantes para lograr alcanzar metas y los recordamos con gran estima, a ellos con seguridad podemos llamarles, MAESTROS.