Libertad en desigualdad de circunstancias

El maltrato verbal puede disfrazarse de diversas maneras

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POR: JULIÁN AGUILAR ESTRADA

Quien se aprovecha de su autoridad o nivel jerárquico para humillar, maltratar o hasta violentar a otras personas, deja expresa su inseguridad como jefe, pero también su falta de recursos para tratar con dignidad a los demás.

La violencia verbal o maltrato verbal se caracteriza por acusaciones, insultos, amenazas, juicios, críticas degradantes, ordenes agresivas o gritos. Todas esas acciones son una forma de violencia.

También se entiende por violencia verbal a una forma de maltrato que no pasa a lo físico, pero deja secuelas de igual manera. En general este tipo de violencia no es tan notoria, al menos para terceros, e incluso para la persona violentada. El maltrato verbal puede disfrazarse de diversas maneras, comentarios sarcásticos e insidiosos, insultos y gritos.

En muchas ocasiones para los espectadores podría ser incluso motivo de risa, diversión y hasta considerarse como una costumbre o cultura, justificando al agresor o agresora, dependiendo su educación, estilo, carácter y/o afinidad; algunos, incluso, aluden a que existe libertades que se deben ejercer tanto en lo público como en lo privado.

Pero ¿qué pasa cuando estas situaciones se dan ante un escenario de desigualdad, por edad, genero, estatus socioeconómico, jerarquía, autoridad, etc.?

Ejercer la “Libertad” en desigualdad de circunstancias, es lo mismo que el abuso de un adulto hacia menores de edad o de personas en condiciones notoriamente superiores a las de los demás.

Si bien podría tratarse de un tema de valores, como el respeto, que incluso, habrá quien lo exija sin tener ninguna intención de ofrecerlo o bien respaldarse en grandes de la historia, como del ex presidente de los Estados Unidos Mexicanos, don Benito Juárez García, quien dijo, cuando se restauró la República en México en el año 1867: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.” pero ante la incongruencia del diario vivir, ni se respeta a los demás ni mucho menos se busca la paz, simplemente se cae en la violencia verbal hacia los demás con comentarios sarcásticos e insidiosos, insultos, amenazas, juicios y acusaciones.

De nadie debe tolerarse estas actitudes, pero menos de quienes deben dar ejemplo hacia los demás por ser figuras públicas y de gran exposición e influencia; recordemos que la forma es fondo y el fondo es forma y que el hombre que no es capaz de conciliar, de negociar y de tratar con dignidad a los demás, es aquel que hiere, que ofende, que mata.