Ternurita de Meade en Cozumel

Meade, como su jefe Peña, no entiende que no entiende. Por eso hace todo lo que no debe hacer. 

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Meade, como su jefe Peña, no entiende que no entiende. Por eso hace todo lo que no debe hacer. Comenzando por publicitar una foto comiendo un ceviche de caracol porque no le alcanza el tiempo, entre actos de campaña.

O sea, ni probó las tortas de cochinita con las que premiaron a los asistentes al evento. Otro más bajo techo, como si las “concentraciones” abiertas le dieran pavor.

¿A qué vino realmente José Antonio Meade a Quintana Roo, a Cozumel, la tierra de tantos gobernadores, sede del poder económico del Estado a través de los años?

Pues, aunque usted no lo crea, a decirle a los empresarios que han construido sus fortunas alrededor del turismo de cruceros, que va a convertir a Cozumel en la “isla del deporte”.  O sea, de la nada, pretende cambiar una vocación de muchos años, que funciona bien, que es el mayor interés además de su candidato, el joven Pedro Joaquín.  ¿Es que no le preguntó?

Lo del deporte, que no está de más impulsarlo, pero en todo el Estado, parece un absurdo de última hora.  Un evento que tuvo que “convencer” a sus asistentes mediante pago de 350 pesos, tal como subieron primero a Mercado Libre y después a Tuiter para que lo supiésemos.

De pena ajena.  Y Beatriz Paredes tragando camote en primera fila, ahora con el hijo de su gran amigo, al que intentaron arropar hasta con la presunta líder de colonias de Cancún, expresidenta municipal de triste memoria, doña Magaly Achach que, recordemos, “enfermó” a su hija para perder el control del Congreso.

Y luego, en verdad que da ternurita, el pobre de Meade llegó vestido como predicador norteamericano, con un pantalón negro que daba calor de verlo, con los bolsillos a punto de reventar de tanto que cargaba, y una camisa blanca, formal, con mangas largas arremangadas.  Como para despertar lastima, vestido para otro tiempo, otro país, otro clima.

Ni siquiera porque anunció su inviable proyecto deportivo se quita el uniforme de viejito.

Ni qué decir del dinero, mucho, que gastaron en traer a la gente, darles gorras, camisetas y tortas para nada.  Porque basta ver las fotografías que ellos mismos publicaron para observar el aburrimiento como norma entre los asistentes.

¿Qué más dijo?  Sepa, dicen en mi pueblo.

¿Es que Cozumel no tiene otros problemas? ¿Seguridad por ejemplo?  ¿Diversidad de empleos? ¿Créditos para emprendedores? Temas de Ecología, el pez león que amenaza los arrecifes, los taxistas, tanto que puede hablarse para mejorar la vida de los isleños.

Y en deportes ni siquiera incluyó Torneos de Pesca, ese elitista “deporte” que tanto gusta a los dueños de yates, lanchas y demás.

Ternurita que no entienda que no entiende, que ni siquiera haya visto el desastre incalificable del PRI, su inexistencia, el horror que significa sentarse al lado de Raymundo King que es líder de la derrota, rodearse de perdedores que solamente pueden traerle más mala suerte…

En Tuiter: @isabelarvide  Blog: CambioQRR.com.