La basura de Juan Carrillo o cómo arruinar Isla Mujeres…

Isla Mujeres tiene playas entre las mejores del mundo, su belleza natural es excepcional, incluso en una entidad que tiene lugares más que impactantes.

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Isla Mujeres tiene playas entre las mejores del mundo, su belleza natural es excepcional, incluso en una entidad que tiene lugares más que impactantes.  Con la bendición de que no le llega la plaga del sargazo que tanto incomoda y afea nuestras playas.
Por eso resulta inaceptable, en todo sentido, que se lleve de basura.  Y eso es lo que sucede.  Basura que el señor presidente municipal priista, Juan Carrillo, no tiene a bien mandar recoger.  Problema del que tienen años quejándose los lugareños.  Basura que se acumula en todos lados, basura que ni siquiera tiene botes para depositarla.
¿Cómo imaginar tanta inmundicia?  Supongo que el punto de partido es que no se merece, ni los que habitan ahí ni los visitantes.  Es la incapacidad para resolver problemas, o la omisión, o la apatía en todas sus expresiones.
Las mismas razones que mantienen a este lugar sin un plan de crecimiento estructurado, que no atienden las necesidades de transporte público de los trabajadores, que permiten los inmensos contrastes entre las zonas turísticas y las partes donde vive la población.
A todo esto, agréguese, que no es poco, la falta de una visión a largo plazo.  Que conserve todo lo bueno que tiene la Isla y permita, a la vez, mejores oportunidades de vida para quienes ahí habitan.  Todo parece darse de manera desorganizada, al “ahí se va”, con prestadores de servicios sin ningún control que igual “alquilan” sombrillas por horas o por ratos, con precios a cómo se les ocurre, con restaurantes que han perdido la tradición lugareña, que ni siquiera tienen una salsa de chile habanero disponible.
No hay fomento para las artesanías, es obvio que los vendedores mayoristas traen su “mercancía” china o hindú, que las artesanías que venden son iguales en todas las tiendas, que no hay ninguna imaginación, como tampoco hay control para las embarcaciones que ocupan los espacios de las playas…  Ningún control en el precio de los taxis, no se diga el Parque del Garrafón a  precios en dólares.
Qué pena que un lugar tan maravilloso esté tan mal gobernado.  Y que tenga tanto desorden, tanto caos, sus calles con el pavimento roto, las mesas invadiendo el paso, la basura, las obras cerrando espacios sin avisos, los hoteles invadiendo los caminos, que permita imaginar que va a convertirse en un sitio muy poco agradable para visitar en poco tiempo.
Pero todo esto no le interesa al señor Juan Carrillo, tan amigo de Roberto Borge, que ni siquiera vivía en Isla Mujeres cuando lo mandaron a “gobernar” los negocios.
Y de seguridad, de policías… mejor ni hablamos.
En Tuiter: @isabelarvide  Blog: CambioQRR.com