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En qué se gasta el presupuesto de publicidad oficial…

El presupuesto de publicidad oficial, según lo dio a conocer la Presidencia de la República bajó un 44 por ciento con relación al año pasado, que ya estaba reducido.

En cifras esto quiere decir que este año, 2020, hay únicamente 2 mil 452 millones de pesos para todos los medios de comunicación.Lo que no es una buena noticia.La discusión sobre cómo debe gastarse ese dinero debe desenmascarar usos y costumbres tal vez todavía vigentes. ¿A quién, bajo qué criterio, se le paga publicidad oficial?  Lo que en nuestro país es muy necesario para la sobrevivencia de muchos medios, incluso para garantizar la libertad de expresión. 

Quienes dicen que no necesitan publicidad del gobierno, están mintiendo.  Y quienes puedan entregar buenas cuentas sin este rubro, se convierten en sospechosos de patrocinios oscuros.La impresión y venta de diarios no es suficiente para pagar la nómina, tampoco en radio o televisión basta con emitir un programa. En sexenios anteriores el gasto en publicidad oficial fue inmenso, y se repartió a favoritos de algunos funcionarios, ni siquiera del Presidente. Algunos, hay una lista de 4 mil favorecidos, recibieron millones de pesos, otros casi nada.

¿Cuál fue el criterio?  El de la corrupción. El de la compra de muchos periodistas.  El del pago legítimo a otros. El que se le dio la gana al anterior gobierno.

Con el cambio que impulsa López Obrador se ha repetido que esto, como otras formas de utilizar el erario, ha cambiado.

De entrada, en cifras así es.Sin embargo, la primera interrogante que surge es ¿por qué a un semanario que el presidente declaró no leer, no respetar, no tomar en cuenta, se le otorga el mayor número de páginas de publicidad oficial?.  Me refiero a Proceso que, de una manera paralela al aumento en la virulencia de sus críticas, ha recibido mayor cantidad de ingresos por parte del gobierno de la República. ¿Esto ha significado una “compra” de su línea editorial?  No, en lo absoluto.  Junto a las páginas de publicidad siguen apareciendo artículos, reportajes muy fuertes, contra políticas de este gobierno.La paradoja es, justamente, esto.  Que, a mayor dureza editorial, mayor cantidad de publicidad que recibe.  Lo que vendría a cambiar aquella expresión de López Portillo, también dirigida a este semanario, de “no te pago para que me pegues”.  Y que en enero de 2020 se convertiría en “te pago porque me pegas”.

Junto a esta realidad, los medios digitales, los portales de Internet, de YouTube, todos los que son calificados como “alternos”, son quienes tienen mayor audiencia y credibilidad.  Millones y millones de mexicanos se informan por redes sociales. Estos millones y millones de mexicanos no confían en lo que dicen noticieros de televisión, de radio, diarios de circulación nacional y semanarios.

Entonces cuál puede ser la razón para gastar tanto porcentaje del menguado presupuesto de publicidad oficial en Proceso.  En noviembre de 2018, siendo presidente electo, López Obrador dijo del semanario: “…muy sensacionalista, amarillista la revista”.  Esto por una portada que lo mostraba envejecido.

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A esta declaración siguió un intercambio, duro, de ideas entre el director y la doctora Beatriz Gutiérrez, esposa de Andrés Manuel.El 29 de julio de 2019, el presidente declaró en su conferencia de prensa matutina que este semanario es “una revista conservadora, partidaria de que las cosas sigan igual, que realiza un periodismo que administra el conflicto, el caos, el amarillismo…”.

A partir de estas declaraciones, de que el primer mandatario aseveró no leerla, la pregunta importante es cuál es el criterio para darle publicidad oficial, mucha, hasta 17 páginas cada semana.  Mucho dinero.Como quien decide a qué medio otorgarle publicidad, y el monto a pagar, es Jesús Ramírez Cuevas, resulta muy importante pedirle, como hice este jueves en la Mañanera, una definición, una respuesta.  ¿Por qué gastar el dinero del erario en publicar publicidad en un medio que, públicamente, el Presidente desprecie y descalifica?Esa es, fue, será mi pregunta.

A lo que debe agregarse el contraste de la poca o nula publicidad otorgada a medios de comunicación de Internet, entre lo cuales no tengo interés porque yo no he pedido ningún tipo de publicidad a ninguna oficina pública o privada.

 

Publicado por
Isabel Arvide

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