Daniela, Daniela, Daniela…

Muchos la conocían por las páginas de sociales.  Niña bien en todo sentido, heredera de pioneros dueños de hotel, joven con todo resuelto en la vida.  Eso es lo que muchos sabíamos de Daniela Vara.

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Muchos la conocían por las páginas de sociales.  Niña bien en todo sentido, heredera de pioneros dueños de hotel, joven con todo resuelto en la vida.  Eso es lo que muchos sabíamos de Daniela Vara.

 

Hasta que vino la crisis.  Y luego la crisis que siguió a la crisis.  Y después la crisis que seguía…  Supongo que su mundo se tiene que haber tambaleado, al menos en lo inmediato, en el oropel, en el lugar común de su estatus.

 

Debe haber tomado una decisión personal. Porque una cosa es aceptar el papel de esposa de político, con lo que traiga de bueno y de peor, y otra el protagonismo en una batalla desigual.

 

Y vaya que la decisión fue a fondo.  Más allá de las fotografías con buenos ángulos, de su propia apariencia, Daniela Vara se metió al lodo.  Y se mojó.  Y se volvió a mojar.  Hasta las rodillas de lodo bajo la lluvia porque en el primer día de campaña, con su marido imposibilitado de aparecer en público, de hacer cualquier acto proselitista, decidió ir a tapar un bache.

 

El más grande bache de Cancún.  Que yo pensaba que taparlo equivalía a tapiar, simbólicamente, la oficina de Remberto Estrada que, con mucho es el mayor bache que ha tenido Benito Juárez. Pero no, era un bache de verdad. Y Daniela no tenía un ayudante detrás de ella con un paraguas, al contrario, se echó un clavado de verdad.

 

Mis respetos. Porque no es sencillo tomar una pala y empaparse hasta la ropa interior. Lo consiguió contra su propia naturaleza femenina. Acompañada de un grupo pequeño de personas.

 

Daniela Vara dio un paso inmenso.  Para ella misma, para su marido, para la opción política que intentan negarle a José Luis “Chanito” Toledo. Pero, como ella misma dijo ante las cámaras, chorreando agua, lo hizo, dio este paso de lodo sin fin, porque ella nació en Cancún, porque sus hijas nacieron en Cancún y ella quiere que Cancún vuelva a ser el paraíso que fue.  El de la libertad y la paz, agregaría yo.

 

Si frente a estas conductas, que en verdad mueven a la sociedad, se atreven a quitarle el derecho a estar en la boleta electoral, lo que estarán construyendo, todos, es a un gran opositor del gobierno.

 

¿Qué paleaba Daniela Vara bajo la lluvia?  Parte del miasma en que hemos vivido…