Ahí viene chanito

Dos fotografías definen la realidad de José Luis “Chanito” Toledo

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Dos fotografías definen la realidad de José Luis “Chanito” Toledo.

Una junto a todos los candidatos del FRENTE, con el gobernador Carlos Joaquín, y el candidato Ricardo Anaya. Discreto, atrás, en un segundo plano sin buscar reflectores.

Otra con Anaya, en actitud más que amistosa, los dos mirando hacía la cámara con total intencionalidad.

Fotografías para ser publicadas. Forma que es fondo.

Porque “Chanito” va como candidato, después de un connato de crisis política interna donde, es obvio, todo termino por colocarse en su lugar.

El problema no fue, nunca fue, el tema de la residencia. Porque entonces tendríamos que irnos a buscar antecedentes que demuestran la vigencia de la “doble residencia” entre quienes hoy nos gobiernan. La situación de “Chanito” no era excepción, sino por el contrario, norma vigente en nuestra sociedad.

Y en ese sentido, una vez resuelto, todo lo indica, los conflictos internos o en su caso la “mala interpretación” de las autoridades electorales, resulta de una infinita salud institucional que Toledo haya traído a la discusión pública el tema. Porque quienes tienen alguna posición política, sean funcionarios públicos o hayan sido electos como diputados locales, digamos que toda nuestra clase política, tiene doble residencia. Una donde trabaja, que suele ser Chetumal, y otra su casa de siempre.

Es el caso, también, de muchos quintanarroenses que se desplazan cada semana entre Cancún y Chetumal, o quienes trabajan en la Riviera Maya, pero viven en Cancún o en las comunidades mayas.

Somos muchos, mayoría, quienes estamos obligados por trabajo a tener “doble residencia”. Sobre todo, con el precio de los hoteles, pensados para turistas, siempre resulta más barato tener donde quedarse a dormir cuando estamos obligados a hacerlo. Y muchos trabajadores lo hacen en casa de sus familiares o amigos. Hasta los policías estatales tienen “doble residencia” en Quintana Roo.

Por eso ya es hora de que sea una realidad con reconocimientos legal.

“Chanito” presentó recibos y testimonios hasta de la tortillería de la esquina de su casa en Cancún. Tiene que ser suficiente para que no haya estorbos, mero requisito a cumplir, para su candidatura a presidente municipal de Benito Juárez.

En los hechos, no hay otra manera de interpretarlo, había un tema político atorado en las oficinas electorales. Un temor manifiesto a que “Chanito” llegué a evidenciar que la mayoría de los protagonistas del poder público sexenal están “borrados”. La gente no los conoce, o simplemente tiene a priori una mala opinión. No hay quién se destaque en esta administración.

Y los que estaban en los medios de comunicación, o son candidatos o se fueron a su casa por diversas razones. Es ese espacio, tan propicio para quienes tienen oficio político como “Chanito”, tan excepcional para quienes saben utilizarlo a su favor como “Chanito”, lo que le querían arrebatar.

No fue así. La llegada de Toledo como candidato, su gran posibilidad de que resulte ganador, el escaparate político que sabrá construirse, obliga a otra conducta de los funcionarios públicos y la clase política vigente, si es que no quieren pasar el sexenio en el Limbo…

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