Manipulación a través de la violencia y el miedo

45

Los sexenios de terror que se han vivido en diferentes estados de la república han dado pie para que corran ríos de tinta de periodistas e investigadores que buscan plasmar los métodos utilizados por estos “virreyes” en sus meteóricas carreras políticas.

El más reciente es el libro “Los incómodos: Los gobernadores que amenazan el futuro del PRI en el poder”, del periodista Ricardo Ravelo, editado por Grupo Planeta.

Allí Ravelo resume los sexenios de personajes como los exgobernadores Tomás Yarrington y Eugenio Hernández (ambos de Tamaulipas), Javier Duarte (Veracruz) y Roberto Borge (Quintana Roo), quienes enfrentan procesos judiciales por diversas acusaciones.

En su libro, Ravelo deja claro como el PRI manipula a la población con violencia y miedo; esto fue comprendido a la perfección por Félix González Canto e inculcado a su pupilo Roberto Borge Angulo, quienes utilizaron la fuerza y el dinero del estado para acallar a sus adversarios.

Por ejemplo, el narcotráfico jugó un rol bastante relevante en las elecciones de 2010 en las que se eligieron gobernador, nueve alcaldes y 25 diputados locales. Allí el gobernante en turno (González Canto) en su obsesión de lograr el ansiado “carro completo” echó mano de todos los elementos a su alcance.

Mismo ejemplo siguió Borge Angulo, para quien todo aquel que pensara distinto era objeto de acoso, burla y ataques de todo tipo. Se empeñó en tener el dominio total del estado y para ello invirtió millones de pesos en sus candidatos, muestra de ello es que una de las denuncias que se le sigue es en la Fepade, por el desvío de 200 millones de pesos a la campaña de Mauricio Góngora.

El llamado terrorismo electoral tuvo su momento más álgido con el incendio de vehículos y el empleo de células criminales para sembrar la inseguridad en el estado.

Ese grupo sigue preservando sus tácticas, con ataques armados, incendio de vehículos, intimidación, todo con la intención de sembrar pánico entre la población y dar la sensación de ingobernabilidad.

Borge no solo creó “grupos de choque” para desestabilizar en cuanta oportunidad se requiriera, también armó toda una red de corrupción con personajes cercanos a él y González Canto.

Prueba de ello es que su primer secretario de Gobierno fue Luis González Flores, tío de Félix González Canto y cuando cambió al tío de Félix de la Secretaría de Gobierno el nombramiento recayó en otro hombre ligado a su antecesor, Gabriel Mendicuti, señalado públicamente como el estratega de los negocios que realizó González Canto al amparo del poder.