La Medrano

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Mientras suenan campanas de boda para la exesposa de Roberto Borge, Mariana Zorrilla, quien publicó en redes sociales su compromiso con el empresario libanés Luis Gerardo Chagra Nacif, su otrora rival en amores, Gabriela Medrano, salta a la palestra pública y en esta ocasión por un presunto desvío de recursos a través de la Fundación Borge, que habría sido creada expresamente por el exmandatario para tal fin.

Gabriela Medrano emanó de las filas del Partido Verde Ecologista de México y de la mano de Borge llegó incluso a ser diputada federal; en el ocaso de su mandato, Borge intentó hacerla presidenta municipal de Puerto Morelos, pero ya no le fue posible, su acotado poder y mínimo margen de negociación se lo impidieron.

Pero además de ideología política, Borge y Medrano compartieron su vida personal. Fueron protagonistas de una complicada relación amorosa que llegó incluso a afectar las decisiones que Borge tomaba sobre aspectos trascendentales para el estado.

Una vez divorciado de Zorrilla, y aún antes de eso Roberto Borge dio a conocer públicamente su relación con la verde logística, con quien viajaba frecuentemente al extranjero y lo acompañaba en eventos sociales. Ahora se sabe que para ella creó la “Fundación Borge”, una asociación fachada para el lavado de dinero.

Medios nacionales dieron a conocer que la fiscalía estatal ya investiga está fundación creada en 2016. Al perder la gubernatura, Borge Angulo y el ex candidato del PRI-PVEM, Mauricio Góngora Escalante, diseñaron y pusieron en marcha la institución.

Una de las líneas de investigación apunta que el ex gobernador Borge creó y desapareció la fundación que llevaba su nombre, con la que aseguraba que brindaría bienestar a los quintanarroenses.

La “Fundación Borge”, cuyo lema principal era “Realizando buenas acciones”, aseguraba tener un alto sentido de responsabilidad, cuyo principal enfoque sería solucionar problemas sociales asegurando que “la mejor inversión es combatir la pobreza”.

El modus operandi para “lavar” el dinero desviado del erario era hacer entrega de recursos que están exentos de impuestos o declaraciones ante las autoridades hacendarias, pero al ser controlada por su “pareja sentimental”, Gabriela Medrano, los recursos regresaban a las manos del ex mandatario.

A través de “Fundación Borge” era muy sencillo simular recibir millonarios donativos y al mismo tiempo, supuestamente destinarlos a obras que no se llevaban a cabo, como deportivos, escuelas y en los sectores salud y educación, donde lo mismo aseguraban haber entregado becas, computadoras y otros implementos, así como aparatos e instrumental médico.