El regreso de Jorge Díaz Price a la Liga MX, ahora enfundado en los colores del bicampeón Toluca, es una noticia que se celebra en Quintana Roo.
No solo porque un futbolista nacido en Cancún vuelve al máximo circuito, sino porque su nombre reaparece como un recordatorio de que el talento local existe, aunque aparezca de manera esporádica.
La alegría es legítima, pero incompleta.
Díaz Price no es un improvisado.
Debutó en Primera División con León en 2018 y fue reconocido como Mejor Novato del Clausura, una distinción que parecía augurar una carrera sostenida en la élite.
Después vinieron etapas de aprendizaje, una experiencia internacional en Chile con el Everton de Viña del Mar y su regreso al país con Cancún FC en la Liga de Expansión.
Hoy, a los 27 años, vuelve a la Liga MX con hambre de revancha y en uno de los proyectos más exigentes del futbol mexicano.
Sin embargo, su caso vuelve a dejar en evidencia una realidad incómoda: Quintana Roo sigue sin producir futbolistas de Primera División de manera constante.
Antes de Díaz Price, el último representante del estado fue Luis Fuentes, quien cerró su carrera en 2024 tras ganar el bicampeonato con América.
Entre uno y otro hay años de ausencia, de silencios prolongados en un estado que presume crecimiento, inversión y una base juvenil amplia.
La pregunta es inevitable: ¿qué está faltando? La respuesta no apunta al talento, sino a la estructura.
Quintana Roo aún carece de un sistema sólido de fuerzas básicas, de visoría permanente y de procesos formativos que acompañen al jugador desde temprana edad hasta el profesionalismo.
Muchos jóvenes con condiciones terminan migrando sin garantías; otros se quedan en ligas locales sin la proyección necesaria.
El regreso de Jorge Díaz Price debería servir como punto de inflexión.
No basta con celebrar cada vez que un quintanarroense llega a Primera División; es momento de construir un modelo que permita que estas historias dejen de ser excepcionales.
El futbol del estado necesita planificación, continuidad y visión a largo plazo.
Solo así, Quintana Roo pasará de aplaudir regresos individuales a presumir generaciones completas en la Liga MX.