No más, un Ombudsman a modo

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A una cuantas semanas de que la XV Legislatura del Congreso de Quintana Roo, a través de la titular de la CDH, diputada Eugenia Solísd lance la convocatoria para elegir quién presidirá por los próximos cuatro años la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, el contexto se dará en la peor crisis de derechos que México hoy experimenta y donde los vestigios del borgismo en Quintana Roo no pueden ser la excepción a las omisiones acaecidas contra el respeto a los derechos humanos de muchos ciudadanos a quienes con desmedida autoridad se atentó contra su dignidad humana, y otros   víctimas de tortura como común denominador a seis años de gobierno.

En esta ocasión la elección del Ombudsman no podrá ser asunto menor ya que su búsqueda no se tratará de que sea esta solo un empleo cómodo o bien remunerado para quien se elija, ni mucho menos la designación solo se resuma a un nombre o un compadrazgo reciclado de los que hay muchos esperando.

Ya que, entre los candidatos a ocupar la presidencia, no consentirán que, por simpatía con algunos sectores, fuerzas públicas o partidos políticos, un postulante sea designado a modo.

Mucho menos ahora de haberse modificado los artículos 15, 16 y 17de la Ley de los Derechos Humanos cuya dictaminación señala que quien postule o se auto-postule bastará hacerlo acompañándose de solo una carta de recomendación o hasta dos de Organizaciones Civiles con trabajo comprobable en el último año en la defensoría y promoción de los Derechos Humanos y no 30 o 40 de ellas que podrían resultar al agruparse a modo apoyando a una o un candidato ser “patito”, sin representación legal y sin trabajo comprobable donde estas irregularidades solo evidenciarían el ser solo utilizadas para un acarreo donde a modo volverían el proceso de elección en solo una “simulación”.

Al igual el haber eliminado que las fracciones parlamentarias ya no elegirán su gallo, se está demostrando que no solo el Congreso sino el estado estamos aprendiendo que la función de un Ombudsman no debe seguir haciendo gala de lo que el gobierno realiza, sino precisamente que señalen de manera autónoma la Comisión y el Ombudsperson, dónde se están dando los graves problemas y violaciones a derechos, para que estos puedan ser dimensionados, atendidos con prontitud y corregidos, en definitiva.

No sé qué opine usted estimado lector, pero considero que la autonomía debe ser condición fundamental para que recuperemos la confianza y la credibilidad de las instituciones donde la CDHQROO deberá jugar en los próximos cuatro años un rol protagónico ante el avance de la derecha y las alianzas del conservadurismo radical donde hoy se vislumbra ya que los derechos de las mujeres y hombres en temas como el aborto, el matrimonio igualitario junto con los derechos LGBT se quieren invisibilizar y enterrar.