Muerte y Sida, porque prevalecen

Hoy el VIH ya no mata a las personas, pero sí los estigmas sociales que siguen enquistados en los grupos a quienes en los inicios de la epidemia los gobiernos y medios los culparon.

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En voces de la sociedad, la discriminación que asocia al virus de la inmunodeficiencia humana con el estigma que prevalece a quien lo adquiere o lo transmita, constituye la principal barrera para que hombres, mujeres, jóvenes y adolescentes no estén acudiendo a realizarse pruebas de detección VIH ni que conozcan qué tan oportuno puede ser diagnosticarlo a tiempo.

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Desde esta premisa cuántas muertes podrían estar evitándose si el vivir con VIH no continuara siendo motivo de indiferencia, flojera, burla o abandono a los tratamientos que hoy controlan la infección, deteniendo la replicación viral y logrando una supresión viral por la efectividad de los mismos.

Datos del CENSIDA al cierre del 2016 señalaban que la tasa de mortalidad en México por VIH fue de 3.8 por cada 100 mil habitantes, siendo de 1.3 en mujeres y 6.4 en hombres misma que al cierre de este último semestre CAD, (el Centro de Atención y Diagnóstico del VIH de redpositiva A.C.) constató con un registro de 4 defunciones entre 600 pruebas aplicadas en población masculina, y cuyo diagnóstico en cada uno de ellos resulto tardío por debajo de 10 células T- CD4´s, y donde la muerte bajo estas condiciones se volvió para cada uno de ellos y sus familiares una experiencia amarga y tormento constante de argucias y señalamientos que atentaron y contravinieron su dignidad y sus derechos humanos.

Ante esta realidad, habría hoy no solo el replantearse lo que es vivir con VIH en esta década, también el cómo hacer a un lado los imaginarios del sida y sus estigmas con el que nació y como es que aún seguimos permitiendo el que prevalezca los supuestos responsables que a los inicios de la epidemia afrontaron la infección a partir de supuestos y conjeturas y por los que se tenía que morir, pese a esfuerzos médicos de quienes hacían su mejor papel enfrentando las consecuencias de la inmunidad celular progresiva que dañaba y prácticamente consumía en corto tiempo a muchos homosexuales que fueron los primeros casos que desarrollaron el Síndrome por Inmunodeficiencia Adquirida (Sida).

Quien permite hoy llegar a estos estados de inmunidad pese a la efectividad de los antirretrovirales, es decir menos de 200 CD4 está permitiendo de manera oportuna, a que una gran lista de infecciones, enfermedades y de cánceres favorezcan el que padezca daños orgánicos severos en sus órganos, a grados extremos de desnutrición. Por lo que evolucionar al SIDA y de ahí necesariamente a la muerte no debe ni podemos permitir lo que en los 80´s significaban estas cuatro letras, donde el morir por culpas o castigos era obligado junto con el padecer discriminación lo era inevitable.

Hoy el VIH ya no mata a las personas, pero sí los estigmas sociales que siguen enquistados en los grupos a quienes en los inicios de la epidemia los gobiernos y medios los culparon.

La prueba rápida y el diagnóstico oportuno al VIH son hoy dos herramientas importantes para la incorporación a los Sistema de Salud de los casos nuevos positivos y para que reciban oportunamente esquema de retrovirales que otorga gratuitamente el Gobierno Federal.

En México y en Quintana roo muere por alguna infección oportuna que permite desarrollar SIDA, todo aquel que no sabe que la infección se ha vuelto controlable.

Y quienes damos respuesta a la infección desde la base de la sociedad civil hoy sabemos qué sectores de la población debemos incidir para reducir su tasa de prevalencia con estrategias innovadoras y creativas con las que se debe sensibilizar la importancia de contar con un resultado a una prueba de VIH.

¿Y usted estimado lector, salió de dudas este año?

Centro de Atención y Detección del VIH. 9981164116.